El nombre de Andrés Guardado vuelve a cruzarse con el Deportivo, esta vez desde un lugar muy distinto al césped. Massimo Benassi, consejero delegado blanquiazul, ha dejado abierta la posibilidad de que el mexicano pueda regresar algún día a A Coruña como entrenador. No existe negociación, movimiento ni escenario inmediato, pero sí una frase con suficiente peso sentimental como para agitar la memoria de Riazor: «Nunca digas nunca».
Las palabras llegan, además, en un momento especialmente simbólico. El Deportivo acaba de reforzar su presencia institucional en México dentro de su estrategia de crecimiento internacional, un movimiento que M90 analizó esta misma semana. Y pocas figuras representan mejor el puente futbolístico entre A Coruña y México que Guardado.
Una puerta abierta, pero sin mover el banquillo
Benassi fue claro al hablar del actual cuerpo técnico. El Deportivo está satisfecho con Antonio Hidalgo y no hay ninguna operación en marcha. La lectura, por tanto, no está en el presente sino en el futuro: el club no descarta que Guardado pueda terminar un día ocupando el banquillo de Riazor.
En declaraciones recogidas por AS, a partir de una entrevista concedida en México, el dirigente blanquiazul definió al exfutbolista con una palabra que en el deportivismo no se regala: «leyenda». Benassi recordó especialmente la decisión de Guardado de permanecer en el club después del descenso de 2011 y formar parte del equipo que devolvió al Dépor a Primera División un año después.
Ahí está el verdadero gancho de la historia. No se trata de un exjugador cualquiera tanteando un banquillo. Guardado fue uno de los futbolistas que eligieron quedarse cuando el club acababa de sufrir uno de los golpes más duros de su historia reciente. Aquella temporada 2011/12 terminó con ascenso, 91 puntos y una Riazor entregada a un equipo que convirtió la caída en impulso.
De Riazor al banquillo de México
Guardado jugó cinco temporadas en el Deportivo, entre 2007 y 2012, después de llegar desde Atlas como una de las grandes apuestas del final de la etapa de Augusto César Lendoiro. Su zurda, su despliegue y su personalidad le permitieron hacerse sitio muy pronto en el equipo y también en una grada que todavía conserva un recuerdo especialmente cálido del mexicano.
Ahora su carrera se desarrolla desde la banda. Tras colgar las botas, Guardado inició su formación como técnico y actualmente forma parte del cuerpo técnico de Rafael Márquez en la selección mexicana. Es decir, el antiguo extremo y centrocampista blanquiazul ya ha empezado a recorrer el camino que, en un futuro, podría volver a conducirle hacia un vestuario.
Por ahora, ese vestuario tiene dueño. Hidalgo continúa al frente de un Deportivo que ha regresado a Primera y que aprovecha el parón internacional para ajustar cargas y seguir integrando piezas, como contamos en el plan de trabajo previo al amistoso ante el Porto. La referencia a Guardado no cambia el presente deportivo, pero sí dibuja una posibilidad con enorme capacidad para conectar con la afición.
México vuelve a aparecer en el mapa del Deportivo
El contexto tampoco es menor. La expedición institucional del Deportivo ha mantenido estos días reuniones en México con representantes empresariales e institucionales para abrir nuevas vías de colaboración. El propio club explica en su comunicado oficial que considera el país un mercado de especial interés estratégico por su dimensión, su conexión histórica con Galicia y el seguimiento que conserva la entidad.
En ese tablero, Guardado es mucho más que un recuerdo. Es una de las caras que mejor explican por qué el Deportivo todavía tiene eco al otro lado del Atlántico. Y aunque hoy no haya más que una puerta entreabierta, en fútbol algunas historias tardan años en completar el círculo.
Imagen: Víctor Araiza / Wikimedia Commons (CC BY 2.0).