El posible acuerdo con la multinacional estadounidense simboliza el salto de un club que ABANCA tomó en pleno hundimiento deportivo y que hoy vuelve a Primera con cantera, deuda controlada y Abegondo como eje estratégico
El Deportivo de La Coruña está a punto de cambiar de piel. El club blanquiazul pasará a vestir Nike a partir de la próxima temporada, una vez cierre su etapa con Kappa, cuyo contrato expira en junio de 2026. Pero la noticia va mucho más allá de una camiseta. El posible desembarco del gigante estadounidense funciona casi como una fotografía del nuevo estatus del Dépor: de equipo atrapado en el barro deportivo a marca otra vez atractiva para el mercado.
La llegada de Nike, si acaba confirmándose oficialmente, sería el símbolo comercial de una reconstrucción que empezó en los despachos, pasó por los campos de Primera RFEF y terminó devolviendo al Deportivo a la élite. Porque ABANCA no heredó un club cómodo, ni una estructura en velocidad de crucero, ni una plantilla lista para asaltar Primera. Lo que tomó fue una entidad golpeada, con una deuda histórica asfixiante y un primer equipo que acababa de precipitarse hacia el tercer escalón del fútbol español.
ABANCA tomó el mando en el peor momento deportivo del Deportivo
La fecha clave fue julio de 2020. ABANCA convirtió deuda en acciones, capitalizó alrededor de 35 millones de euros y pasó a controlar cerca del 78% del accionariado del club. Aquella operación llegó en un contexto durísimo: el Deportivo venía de competir en Segunda División, pero el curso 2019/20 acabó con el club descendido a Segunda B, en uno de los episodios más traumáticos de su historia reciente.
El contraste con el presente es enorme. Entonces, el Dépor era un gigante herido, con Riazor lleno de memoria pero el equipo lejos de su sitio natural. La plantilla necesitaba una reconstrucción profunda, la estructura deportiva había perdido estabilidad y la cantera de Abegondo todavía no era el centro real del proyecto. Había sentimiento, sí, pero el club vivía más de nostalgia que de certezas.
De sobrevivir en Primera RFEF a volver a mirar a la élite
El regreso no fue inmediato ni sencillo. El Deportivo pasó años en categorías impropias para su historia, con ascensos frustrados, golpes anímicos y una presión ambiental enorme. Cada temporada en Primera RFEF era una prórroga incómoda para una afición acostumbrada a escuchar el himno de la Champions, no a sufrir en campos donde cada rival jugaba contra el escudo como si fuera una final.
Pero el proyecto fue cambiando de suelo. ABANCA estabilizó la propiedad, el club fue reduciendo incertidumbres y la gestión deportiva acabó encontrando una hoja de ruta más coherente. El ascenso a Primera en 2026, certificado ocho años después de la última presencia en la élite, cerró una travesía durísima y devolvió al Deportivo al escaparate principal del fútbol español. El propio club remarcó tras el regreso que el objetivo ya no es solo subir, sino consolidarse desde la estabilidad, la planificación y la sostenibilidad.
Abegondo deja de ser promesa para convertirse en pilar
Uno de los cambios más relevantes está en la cantera. Abegondo ya no aparece solo como una frase bonita en los discursos de club; se ha convertido en una pieza estructural. El nuevo modelo del Deportivo exige que al menos el 25% de la plantilla tenga pasado formativo en Abegondo durante un mínimo de dos años, una apuesta que conecta identidad, control económico y rendimiento deportivo.
El salto no es menor. Yeremay, David Mella, Diego Villares, Pablo Barcia, Miguel Loureiro o Bil Nsongo representan una idea de club mucho más reconocible para la grada. No se trata solo de producir futbolistas, sino de construir una plantilla con raíces, con jugadores que entienden qué significa correr hacia la grada de Maratón con la camiseta empapada y el escudo en el pecho.
El ascenso también tuvo acento de Abegondo. El Deportivo utilizó durante la temporada a varios futbolistas formados en la base y el protagonismo de Bil Nsongo en el tramo decisivo elevó todavía más el relato de la cantera. La diferencia con otros regresos a Primera es que ahora el club quiere que esa base no sea decorado, sino parte real de la plantilla.
El Dépor Training Center, la gran apuesta de fondo
La transformación también se ve en cemento, césped y tecnología. El Dépor Training Center en Abegondo es una de las apuestas más ambiciosas del nuevo Deportivo. Según AS, el proyecto contempla una inversión de unos 50 millones de euros, con once campos, gimnasios, edificios, oficinas y tecnología avanzada, con finalización prevista para 2027.
Ese dato explica mucho mejor el cambio que cualquier eslogan. El Deportivo ha pasado de apagar incendios a levantar estructura. De fichar por urgencia a planificar patrimonio deportivo. De mirar el corto plazo con angustia a construir una fábrica propia de talento. En fútbol, eso es pasar de despejar balones al palco a sacar la pelota jugada desde atrás.
Deuda, capital y músculo económico
La reconstrucción deportiva vino acompañada de una recomposición económica. ABANCA pasó de acreedor decisivo a propietario casi absoluto, primero con el control mayoritario y después con ampliaciones de capital que llevaron su presencia hasta prácticamente todo el accionariado. En 2024 ya se informó de que la entidad pasaba del 78% a controlar alrededor del 99,99% del capital social. (as.com)
El regreso a Primera llega, además, con un club mucho más saneado. AS situó al Deportivo de vuelta en la élite con deuda cero, una base de cantera reforzada y una planificación que prevé entre ocho y diez fichajes para competir en Primera sin romper el bloque construido en Segunda.
Nike como consecuencia, no como punto de partida
Por eso el posible cambio de Kappa a Nike no debe leerse solo como una novedad textil. Es una consecuencia. Las marcas globales miran contexto, mercado, visibilidad, masa social y proyección. Y el Deportivo de hoy ya no es aquel club atrapado en la tormenta de 2020. Es un club de Primera, con una afición descomunal, una cantera revalorizada, una ciudad deportiva en expansión y una propiedad que ha apostado fuerte por convertir la supervivencia en crecimiento.
La camiseta, al final, cuenta una historia. Kappa acompañó buena parte de la reconstrucción. Nike podría llegar para vestir la nueva etapa. Una etapa en la que el Deportivo ya no quiere vivir de lo que fue, sino competir por lo que puede volver a ser.
En A Coruña lo saben bien: el escudo nunca se fue. Lo que ha cambiado es que ahora vuelve a tener estructura detrás. Y eso, en fútbol, vale casi tanto como un delantero que las enchufa todas.