El centrocampista vigués, formado en la Madroa y con selección española sub-15 a sus espaldas, repasó en el podcast NVF su paso por el Celta, Villarreal y su aventura en los Emiratos Árabes Unidos.
Robert Carril tiene 21 años, se formó en la cantera del RC Celta y juega en Dubai. Una trayectoria que parece sacada de un guión de película pero que esconde algo más complejo: la historia de un futbolista que lo prometía todo de pequeño, que vivió en sus propias carnes las decisiones de los entrenadores y que tuvo que reinventarse para seguir compitiendo. Todo eso lo contó en el último episodio del podcast NVF (Non Vale Furar).
Carril empezó en el Areosa, el club vigués del que salieron hasta nueve jugadores que acabaron en el Celta siendo benjamines. En esa generación estaban también Alex de Francisco, ahora en el Matamá, y otros nombres que recorrieron la cantera celeste. Robert y su hermano mellizo Pedro ficharon juntos por el Celta en alevines, a petición expresa del club: «No quiero que venga uno sin el otro.» Desde entonces, los dos fueron siempre en paralelo.
En el Celta destacó desde infantiles junto a César Fernández, Damián Rodríguez o Javi Rodríguez — una generación del 2003-2004 que se convirtió en una de las más potentes de Abegondo en la última década. Con 15 años fue convocado por la selección española sub-15 entrenada por Julen Guerrero, donde coincidió con futbolistas como Cristian Mosquera (ahora en el Arsenal), Pablo Gaviria (Barça) o Manuel Ángel (Real Madrid). «No me lo creía, era una locura», recordó. Fue a todas las convocatorias de esa sub-15 y jugó dos torneos internacionales.
El punto de inflexión llegó en juveniles. La Juventus estuvo dispuesta a pagar su cláusula de aquella época — unos 300.000 euros — pero el COVID paralizó la operación. «Justo llegó el covid y se cayó todo», contó con cierta resignación. Después de una experiencia en el Villarreal (División de Honor juvenil), donde fue el segundo jugador con más minutos del equipo, regresó al Celta con Freddy Álvarez como entrenador. Sus sensaciones no fueron las mejores: «Mentalmente te mata no jugar cuando crees que tienes el nivel.»
La etapa en el Celta C fue, según él mismo, de aprendizaje total. Llegó a la final del playoff de ascenso contra el Salamanca CF — con el estadio de Barreiro lleno — pero perdieron en lo que calificó de «atraco arbitral»: expulsión polémica de Rivera, gol anulado y derrota 0-1. Una final que quedará en el recuerdo de todos los que estuvieron en ese equipo.
Tras no renovar con el Celta, la llamada llegó desde los Emiratos Árabes Unidos. Su amigo Roy Tato, también exceleste, le invitó a unirse al Fursan Hispania, el club de Michel Salgado en Dubai. Carril llegó, se instaló literalmente en casa del exjugador del Real Madrid, y acabó jugando año y medio en los Emiratos. Vivió de cerca el conflicto armado en la región — «veías misiles explotar en el cielo y el martes jugabas un partido de copa» — y reconoció que el nivel allí equivale aproximadamente a la Tercera RFEF española, aunque en notable crecimiento. Su hermano Pedro, reconvertido en entrenador, sigue allí.
Robert Carril quiere volver a España. «Mi idea es volver y encontrar algo que me venga bien para seguir creciendo.» Mientras tanto, su historia es la de muchos futbolistas formados en canteras de primer nivel que no consiguieron dar el salto definitivo al fútbol profesional pero que siguen compitiendo, aprendiendo y buscando su hueco. Puedes escuchar el episodio completo en el canal de YouTube de NVF Podcast.