El Juvenil A de la SD Compostela ya ha cambiado el paso en División de Honor. Después de un inicio de temporada muy cuesta arriba, el conjunto santiagués encadena ahora dos victorias consecutivas tras imponerse por 3-0 al Ural Español en Santa Isabel.
El triunfo confirma la reacción que había empezado una semana antes con el 0-2 en el campo del Solares-Medio Cudeyo. Dos jornadas, seis puntos, cinco goles a favor y ninguno en contra: una secuencia que modifica por completo el escenario de un equipo que había perdido sus tres primeros partidos.
Santa Isabel vuelve a empujar al Compos
El partido tenía una dificultad añadida por el momento del rival. El Ural llegaba a Santiago después de golear 5-2 al Racing de Santander, pero el Compostela logró imponer un marcador rotundo y dejó su portería a cero por segunda jornada consecutiva.
El 3-0 adquiere todavía más valor por el contexto. La previa ya planteaba el encuentro como una prueba para comprobar si la victoria en Solares había sido un punto de inflexión. La respuesta fue clara: el juvenil blanquiazul volvió a ganar y dio continuidad a su mejor momento del curso.
De tres derrotas seguidas a seis puntos de seis
El arranque había castigado al equipo de Suso Álvarez. La derrota 1-2 ante la Gimnástica de Torrelavega en el estreno fue seguida por un duro 6-0 en Oviedo y un 1-4 frente al Sporting de Gijón.
Aquel estreno en Santa Isabel ya había dejado señales competitivas pese a la derrota, pero los resultados no acompañaron durante las primeras semanas.
La dinámica ha cambiado por completo desde la cuarta jornada. Primero llegó el 0-2 en Solares y ahora el 3-0 ante el Ural. El Compostela suma así seis puntos después de cinco jornadas y empieza a encontrar estabilidad en la máxima categoría juvenil.
Cinco goles a favor y dos porterías a cero
Más allá de los puntos, el salto defensivo es uno de los datos que mejor explica la recuperación. El Compos había encajado doce goles en las tres primeras jornadas; en las dos siguientes no ha recibido ninguno.
También ha encontrado continuidad arriba: cinco tantos en esos dos triunfos. Esa combinación —más firmeza atrás y mayor capacidad para convertir sus momentos ofensivos— ha permitido transformar un inicio marcado por las derrotas en una racha que ya empieza a tener peso clasificatorio.
El Compostela juvenil necesitaba una victoria para respirar y ha respondido con dos. El 3-0 ante el Ural no solo suma tres puntos más: confirma que el equipo ha entrado de lleno en la competición.
Contenido elaborado con asistencia de inteligencia artificial dentro del proceso editorial automatizado de Minuto Noventa.