Antes de que el Celta Fortuna estrenase en Balaídos su nueva vida en Segunda División, el club quiso mirar atrás. No para instalarse en la nostalgia, sino para reconocer a quienes empujaron durante años un objetivo que parecía siempre cerca y que acabó llegando en junio de 2026: ver al filial celeste en el fútbol profesional.
En los minutos previos al duelo ante el FC Andorra, el Celta reunió sobre el césped a varios de los protagonistas de aquellas generaciones que alcanzaron promociones de ascenso sin poder rematar el salto. Fue una forma de unir dos épocas: la de quienes abrieron camino y la de un Fortuna que ahora compite, por primera vez en su historia, en Segunda División.
Maté, Rafa Sáez, Albés y una cadena de entrenadores que dejó huella
Entre los homenajeados estuvieron Javier Maté, Rafa Sáez y Rubén Albés, tres técnicos que en distintas etapas llevaron al segundo equipo a competir por cotas altas. Albés, además, volverá a cruzarse esta temporada con el Fortuna al frente del Leganés, un detalle que convierte la fotografía del homenaje en una especie de puente entre pasado y presente.
También estuvo Ricardo Martínez Villar, Alemany, figura inseparable de la historia reciente del filial. Su trayectoria resume como pocas la continuidad interna del proyecto: fue preparador de porteros, después delegado y sigue formando parte de la estructura en esta nueva etapa en LaLiga Hypermotion.
El club mencionó igualmente a otros entrenadores que no pudieron estar presentes, como Claudio Giráldez, Alejandro Menéndez y Onésimo Sánchez. Todos forman parte de esa secuencia de técnicos que mantuvo al filial compitiendo cerca del salto mucho antes de que llegase el ascenso definitivo.
Jonathan Aspas y Jonathan Vila, dos generaciones conectadas con el primer equipo
El homenaje tuvo también representación de futbolistas que recorrieron el camino desde el filial hasta el primer equipo. Jonathan Aspas, hermano de Iago, formó parte del Celta B que disputó la promoción en la temporada 2003/04, mientras que Jonathan Vila comenzó entonces una etapa de cuatro campañas en el segundo equipo antes de dar también el salto al Celta de Primera.
La lista de ausencias ilustres dejó otros nombres con mucho peso en la historia del B, como Kevin Vázquez, uno de los grandes símbolos del filial durante años y posteriormente jugador del primer equipo.
La intención del club era precisamente esa: recordar que el ascenso de 2026 no nació de una sola temporada. Detrás hubo promociones fallidas, generaciones de futbolistas, técnicos, delegados y trabajadores que mantuvieron vivo el objetivo durante más de dos décadas.
Del homenaje a una remontada que pareció escrita para la ocasión
El contexto terminó haciendo todavía más redonda la tarde. Después del reconocimiento a las generaciones anteriores, el actual Fortuna protagonizó una de esas noches que explican por qué el filial ha construido una identidad tan reconocible en los últimos años.
El equipo de Fredi Álvarez pasó de perder 0-2 ante el Andorra a ganar 4-2 en una segunda parte desatada, con 6.445 espectadores empujando desde la grada. En M90 contamos cómo se construyó una remontada que ya forma parte de la historia del Celta Fortuna.
La reacción tuvo además continuación en las palabras del técnico. Fredi resumió la noche con una frase que explica bien el carácter del grupo: «Este equipo ten algo».
El ascenso de 2026 cambia la perspectiva de todo lo anterior
El pasado 20 de junio, Balaídos celebró el primer ascenso del filial a Segunda División. Ese éxito transformó también la forma de mirar a todas las generaciones anteriores. Aquellos playoff que terminaron sin premio ya no aparecen como intentos fallidos aislados, sino como capítulos de una misma historia.
Por eso el homenaje tiene más sentido ahora que nunca. El actual Celta Fortuna es heredero de equipos que estuvieron cerca, de entrenadores que construyeron estructuras competitivas y de jugadores que utilizaron el filial como puente hacia el primer equipo.
Antes del duelo ante el Andorra, M90 ya había puesto el foco en la dimensión histórica del primer partido del Fortuna en Balaídos como equipo de Segunda División. Lo que ocurrió después terminó reforzando todavía más esa sensación de continuidad.
La imagen de Maté, Rafa Sáez, Albés, Alemany, Jonathan Aspas y Jonathan Vila recibiendo el aplauso de Balaídos no fue únicamente un gesto protocolario. Fue el reconocimiento a los que estuvieron cuando Segunda parecía una montaña demasiado alta. Ahora que el Fortuna ya está allí, el club quiso dejar claro que el camino no empezó en junio.