El CD Lugo ha empezado la temporada demostrando que los partidos no se le acaban con el once inicial. El equipo de Borja Fernández ha sumado siete puntos gracias al impacto directo de los futbolistas que entraron desde el banquillo en los encuentros ante Coria, Unionistas y Real Avilés.
El último ejemplo llegó en el Román Suárez Puerta. Álex Costa empató el partido y Alan Godoy firmó el 1-2 en el tiempo añadido después de que ambos comenzasen como suplentes. Una escena que no fue una excepción, sino la confirmación de una tendencia que está sosteniendo el extraordinario arranque albivermello.
Un banquillo que cambia partidos
Ante el Coria, el Lugo encontró la victoria en el descuento. Frente a Unionistas volvió a sacar rédito de los cambios. Y en Avilés, con el equipo por detrás desde los primeros minutos, Borja Fernández volvió a mover piezas hasta darle la vuelta al marcador.
El dato explica parte de la profundidad de una plantilla en la que el técnico está encontrando soluciones distintas según el partido. No se trata solo de refrescar piernas: los cambios están modificando resultados.
Colíder y con un duelo por todo lo alto
El premio se ve en la clasificación. El Lugo suma 16 puntos y comparte el liderato del grupo I de Primera Federación con la UD Logroñés. Precisamente el conjunto riojano será el próximo visitante del Anxo Carro, en un duelo directo que puede dejar un líder en solitario.
La RFEF ha destacado además otra característica que empieza a definir a este Lugo: su relación con los finales apretados. El club albivermello ya acumula seis victorias en Primera Federación resueltas con goles en el tramo de prolongación, una tendencia que conecta con la capacidad competitiva mostrada en este inicio de curso.
Borja Fernández gana partidos también desde la banda
El arranque del Lugo no se explica únicamente por el rendimiento de sus titulares. La lectura de los encuentros y la respuesta de la segunda unidad están dando puntos reales. Borja Fernández ha conseguido que el equipo mantenga energía, amenaza y capacidad de reacción incluso cuando el plan inicial necesita ajustes.
Y ahí está una de las mejores noticias para un candidato que empieza a mirar la tabla desde arriba: el Lugo no depende de once futbolistas para competir. Tiene fondo de armario y, por ahora, ese fondo de armario también marca goles y decide partidos.