El Ourense CF tiene que reparar dos cosas después de Astorga: la seguridad atrás y la falta de gol. Jesús Cambil pone voz a esa necesidad de reacción tras el 4-0 de La Eragudina. El centrocampista admite el golpe, pero mantiene la confianza en un equipo cuyo arranque ofrece argumentos para corregir sin tirar por la borda lo anterior.
«Debe de servirnos como una cura de humildad», señala en declaraciones a La Región. Su advertencia apunta a la exigencia de una Segunda Federación en la que bajar el nivel competitivo puede salir muy caro.
Cuatro goles en una tarde, tres en las cinco anteriores
El contraste defensivo es contundente. El Ourense CF había recibido tres tantos en cinco jornadas y sumaba tres porterías a cero. En Astorga encajó cuatro de una vez: más que en todo el recorrido liguero anterior.
Las victorias en Luanco (0-2) y Amorebieta (0-1), junto al empate sin goles frente al Arosa, muestran cuánto rendimiento había obtenido de mantener su portería protegida. Sus diez puntos previos a la derrota no llegaron por casualidad. Recuperar esa base es la primera tarea del conjunto de Jorge Cuesta.
El otro frente está en el área rival
Los resultados del inicio de temporada también explican la preocupación ofensiva: cinco goles en seis partidos y tres encuentros sin marcar, ante Eibar B, Arosa y Astorga. Es decir, el Ourense se ha quedado a cero en la mitad de sus citas.
Cambil considera que al equipo le está costando convertir su propuesta combinativa en ocasiones y goles. Su diagnóstico añade un matiz: tener el balón y acercarse al área no garantiza fabricar oportunidades claras. Mejorar esa última conexión permitiría competir con más margen y depender menos de resolver partidos por la mínima.
Cambil también busca recuperar su ritmo
El granadino explicó a La Región que una fractura en un dedo le impidió completar la pretemporada. Se incorporó a los entrenamientos al inicio de la Liga y tuvo sus primeros minutos en Luanco. Su adaptación, por tanto, ha tenido que hacerse con la competición en marcha.
El siguiente encuentro, ante el Coruxo en O Couto, permitirá medir la respuesta colectiva. La referencia no tiene por qué ser ganar con estrépito: volver a conceder menos, generar mejores ocasiones y sostener la intensidad sería una manera concreta de empezar a reparar el golpe.
