El delantero compostelano del Celta tuvo que identificarse ante los agentes al regresar al hotel de concentración de la Selección en Chattanooga
Borja Iglesias ya tiene una de esas historias mundialistas que se cuentan años después en una concentración, entre café, risas y algún compañero metiendo la cuña de vestuario correspondiente. El delantero compostelano del Celta fue protagonista involuntario de una escena tan inesperada como llamativa durante el día libre concedido por Luis de la Fuente a la Selección Española en Chattanooga.
El atacante regresaba al hotel de concentración tras unas horas de desconexión junto a su pareja, María Valero, cuando se encontró con un problema que nadie tenía en el guion: los agentes de seguridad no le reconocieron y le impidieron acceder al recinto.
La situación, captada por cámaras y seguida por aficionados y periodistas presentes en la zona, dejó una imagen difícil de imaginar en pleno Mundial. Borja, desde el otro lado del perímetro de seguridad, trató de explicar en inglés que formaba parte de la expedición española.
“Soy jugador de la Selección. Necesito entrar”, vino a decir el futbolista, sorprendido por una escena que mezclaba incredulidad, protocolo y ese punto de comedia involuntaria que solo el fútbol es capaz de fabricar.
“¿Eres jugador?”
Lejos de resolverse al primer toque, la jugada se enredó. Los agentes le preguntaron si tenía acreditación y si realmente era futbolista. Algunos de los presentes intentaron echar una mano desde la grada improvisada de la calle: “Es jugador de la Selección”, insistían, mientras Borja Iglesias mantenía la calma en una situación que, vista desde fuera, parecía más propia de una cámara oculta que de una concentración mundialista.
El delantero del Celta tuvo incluso que decir su nombre ante la pregunta de los agentes. “Borja Iglesias”, respondió el compostelano, mientras varios aficionados repetían también su identidad para intentar desbloquear la escena.
Finalmente, el atacante optó por sacar el teléfono móvil para contactar con algún miembro de la expedición española y resolver el malentendido. Una acción de delantero inteligente: si no entra por dentro, busca la banda; si no vale la acreditación verbal, llamada al banquillo.
Un día libre antes de volver al barro
La anécdota llegó en plena jornada de descanso para los internacionales españoles, entre el empate sin goles ante Cabo Verde y el próximo compromiso frente a Arabia Saudí. Luis de la Fuente había concedido unas horas de desconexión a sus jugadores antes de retomar la preparación de un partido que ha ganado peso competitivo tras el tropiezo inicial.
Borja Iglesias, uno de los nombres gallegos de esta España mundialista, aprovechó el día libre como otros compañeros de concentración. Sin embargo, su regreso al hotel terminó convertido en una de las imágenes virales del día.
Más allá del chascarrillo, la escena deja también una lectura muy futbolera: incluso en un Mundial, incluso vestido de internacional, incluso formando parte de una de las grandes selecciones del torneo, siempre puede aparecer un control defensivo más férreo que una línea de cinco en bloque bajo.
Borja, entre el foco y la naturalidad
El delantero del Celta está viviendo uno de los momentos más importantes de su carrera. Su presencia en la lista de España ya había generado debate, como casi todo lo que rodea a la Selección, pero Borja Iglesias ha mantenido en todo momento un perfil sereno, consciente de su papel y dispuesto a sumar desde donde le toque.
En una convocatoria cargada de estrellas, el compostelano aporta experiencia, juego de espaldas, personalidad y una manera muy particular de vivir el fútbol. Esta vez, además, le ha tocado aportar la anécdota de la concentración.
España volverá ahora a centrarse en el césped, donde el margen de error se ha reducido después del empate ante Cabo Verde. El duelo ante Arabia Saudí aparece como una cita clave para encarrilar el camino en el Mundial.
Borja Iglesias, por lo pronto, ya ha superado su primer marcaje serio fuera del campo. Y no fue precisamente de un central saudí.