El Celta tendrá que afrontar buena parte de su exigente calendario de otoño sin Borja Iglesias. El delantero compostelano sufre una nueva lesión muscular en el tríceps sural de la pierna izquierda y la previsión de recuperación ronda las seis semanas. El contratiempo llega cuando el equipo de Claudio Giráldez busca mayor continuidad en ataque y acumula compromisos entre LaLiga y la Europa League.
El nuevo diagnóstico prolonga un arranque de temporada especialmente frustrante para el Panda. Tras incorporarse más tarde a la pretemporada por su participación en el Mundial, las molestias musculares le han impedido encontrar regularidad. La página oficial del Celta contabiliza solo cuatro apariciones y 91 minutos en el curso 2026/27, sin goles ni asistencias. Una presencia testimonial para un atacante que fue referencia ofensiva en la campaña anterior.
Un problema físico que no termina de darle tregua
El delantero sufrió en agosto una rotura miofascial en el sóleo izquierdo, diagnosticada mediante resonancia magnética. El club estimó entonces unas dos semanas de baja, pero el futbolista ha alternado reapariciones con nuevas molestias en la misma zona. En la previa del encuentro europeo contra la Juventus, Claudio Giráldez explicó que un mal gesto durante un entrenamiento había provocado otro episodio.
Las pruebas posteriores confirmaron una lesión en el tríceps sural izquierdo, y la nueva previsión de unas seis semanas retrasa su regreso hasta finales de noviembre, siempre condicionado por la evolución clínica y la readaptación al trabajo con el grupo.
El ataque celeste pierde algo más que remate
La ausencia de Iglesias no solo resta un posible goleador. Su capacidad para recibir de espaldas, fijar centrales y descargar hacia los futbolistas que llegan desde segunda línea ofrece recursos importantes en la idea ofensiva de Giráldez. Sin ese perfil, el Celta debe encontrar otras vías para progresar y generar ocasiones claras.
Ferran Jutglà gana protagonismo como referencia de ataque, mientras que la recuperación de Pablo Durán, afectado también por molestias en el gemelo, cobra especial importancia. Iago Aspas y las variantes que permitan los jugadores de banda y mediapuntas ofrecen soluciones diferentes, aunque no necesariamente equivalentes a las del Panda.
El contexto aumenta el coste deportivo de la baja. El equipo vigués afronta una sucesión de partidos en varias competiciones y necesita repartir esfuerzos sin perder amenaza en el área. La lesión de un delantero que apenas ha podido jugar en este inicio de campaña vuelve a alterar la planificación del cuerpo técnico.
Finales de noviembre, primera referencia para su regreso
Si se cumple el plazo de seis semanas, Borja Iglesias podría acercarse a la competición durante la última parte de noviembre. No es una fecha de alta garantizada: la evolución del músculo y las sensaciones del jugador durante la readaptación determinarán el momento de volver a competir. Mientras tanto, el Celta deberá buscar goles y respuestas colectivas sin su delantero centro de referencia.
