Álvaro Marín está aprovechando su estreno en Segunda División. El delantero del Celta Fortuna suma tres goles en siete jornadas, ha participado en todos los partidos y acumula 418 minutos, cifras que empiezan a convertirlo en una de las piezas ofensivas más interesantes del filial.
Dos de sus goles llegaron ante el Andorra y el tercero frente al Sabadell. La producción tiene todavía más valor porque el atacante ha sido titular en cinco encuentros y sigue adaptándose a una categoría muy diferente a la que conocía.
La lesión de Somuah abre todavía más la puerta
La baja de Bernard Somuah obliga al Fortuna a redistribuir peso ofensivo. Ahí aparece Marín. El propio delantero reconoció en Cadena SER que no se conforma con lo conseguido hasta ahora: «quiero más».
La frase encaja con su progresión. Ya durante la pretemporada había dejado una señal llamativa con un triplete ante el Torreense. Ahora esos goles empiezan a trasladarse a la competición oficial.
De promesa de verano a recurso real
Lo importante no es únicamente la cifra de tres tantos. Marín está mostrando capacidad para aparecer en contextos distintos: atacando espacios, llegando a zona de remate y aprovechando minutos en partidos de alta exigencia.
El salto del Fortuna a Segunda ha aumentado el nivel de dificultad para toda la plantilla. Cada error se paga más y cada delantero dispone de menos tiempo y espacio. En ese contexto, marcar tres veces en los primeros siete partidos es una carta de presentación muy seria.
El reto ahora es convertir el buen inicio en continuidad. Con Somuah fuera y una temporada larga por delante, Marín tiene una oportunidad que hace unas semanas parecía menor. Ya no se trata solo de entrar en la rotación: empieza a tener argumentos para reclamar más peso.