Álvaro Fraga empieza a encontrar su sitio en el Fabril desde una convicción que no siempre tuvo. El joven de Valdoviño explica cómo la confianza de Manuel Pablo le ayudó a competir con otra seguridad y cómo está afrontando las exigencias de su primer curso sénior. Su evolución tiene un componente futbolístico concreto: aprender a llegar al área y sostener su juego ante rivales que conceden menos tiempo y castigan los errores.
Así lo cuenta en una entrevista de Xane Silveira publicada en La Opinión A Coruña, en la que repasa su adaptación al filial y el trabajo con su entrenador. «Con Manuel Pablo cambié el chip», resume el futbolista, que atribuye al técnico una parte importante de la confianza con la que juega ahora.
La confianza se traduce en una función sobre el campo
Fraga se siente cómodo como segundo punta, con libertad para moverse, pero explica que Manuel Pablo lo utiliza más hacia la izquierda y le pide altura, asociación y presencia en el área. Esa última indicación resulta especialmente significativa para entender qué puede aportar: además de intervenir en la elaboración, debe aparecer donde terminan las jugadas.
Su primer gol liguero con el Fabril llegó precisamente mediante un cabezazo tras incorporarse desde atrás. En la entrevista recuerda la liberación que supuso estrenarse y hacerlo en Riazor. La llegada desde segunda línea ofrece al filial una vía para aprovechar el trabajo por las bandas y sumar rematadores.
También reivindica su capacidad para actuar en distintas posiciones. Su perfil encaja con un extremo que busca zonas interiores y asociaciones, y conserva la experiencia de haber ocupado otros puestos. Esa versatilidad amplía las posibilidades del entrenador, aunque el propio jugador identifica con claridad dónde disfruta más.
El balón ya no permanece siempre de su lado
El cambio respecto al fútbol juvenil se nota, según explica a La Opinión, sobre todo en el ritmo y la exigencia física. La concentración debe mantenerse durante todo el encuentro porque un error puede tener consecuencias inmediatas. El Fabril busca llevar la iniciativa, pero encuentra adversarios capaces de quitarle el balón y obligarlo a defender durante más tiempo.
Ahí aparece otra parte de su aprendizaje: acostumbrarse a competir cuando el partido no discurre como desea. El salto implica responder sin balón y mantener la intensidad, además de mostrar calidad cuando puede intervenir.
Un año difícil que ahora valora de otra manera
Fraga reconoce que esperaba más oportunidades con el filial en su última etapa juvenil. Con perspectiva, considera aquel curso fundamental para entender que los avances no siempre llegan en el momento previsto. Esta temporada tampoco comenzó con una titularidad asegurada: afrontó la pretemporada sin conocer todavía qué papel tendría y fue ganándose minutos.
El futbolista, formado en O Val y con un paso por el Racing antes de llegar al Deportivo, mantiene sus raíces en Valdoviño. Ese recorrido ya lo contamos en nuestro perfil sobre su llegada al Fabril. Ahora, sus palabras ponen el foco en cómo quiere consolidarse: jugar, sentirse útil y conservar la confianza. Con contrato hasta 2027, explica que la renovación no ocupa su día a día.
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Fuente: entrevista de Xane Silveira en La Opinión A Coruña. Leer la entrevista completa.
