El Celta de Vigo quiere retener a Fer López para la próxima temporada, pero el mediapunta regresa a los Wolves, club propietario de su ficha con contrato hasta 2030, y la operación se presenta larga y complicada
Fer López terminó su cesión en Balaídos y vuelve a Wolverhampton. Pero el Celta no tiene ninguna intención de perderle. Claudio Giráldez cuenta con él, Marco Garcés tiene el encargo de traerle de vuelta y la dirección deportiva celeste ya trabaja en un plan que tiene tres apoyos sólidos y un obstáculo de peso.
Las tres bazas del Celta
La primera y más relevante es Jorge Mendes. El agente del jugador mantiene una relación fluida con el Celta y tiene depositadas grandes expectativas en la progresión de Fer López. Mendes no quiere que su pupilo se devalúe en un equipo que acaba de bajar de categoría, y eso juega a favor de los intereses celestes.
El descenso del Wolves a la Championship es precisamente la segunda baza. Un futbolista de su perfil en segunda división inglesa tiene menos escaparate y menos sentido deportivo que en LaLiga EA Sports, donde el Celta competirá con ambiciones europeas. El argumento es difícil de rebatir.
Y la tercera, quizás la más determinante: el propio Fer López quiere volver. El madrileño sabe lo que tiene en Vigo, conoce el proyecto de Giráldez y es consciente de que en Balaídos tiene un rol protagonista que difícilmente encontrará en otro lugar a corto plazo.
El escollo: los Wolves no regalan nada
El club inglés invirtió de forma importante en Fer López y no tiene prisa por desprenderle. Aunque el descenso cambia el contexto, el Wolves estará muy atento al mercado y no facilitará una cesión sin condiciones. El Celta, con una situación económica saneada, está en disposición de negociar, pero la operación no será rápida ni barata.
El interés del Celta por Fer López no es nuevo: el club lleva meses trabajando en su continuidad. Con la pretemporada arrancando el 6 de julio, los plazos aprietan y Garcés sabe que esta es una de las operaciones más importantes del verano celeste. El nombre está claro. Ahora toca ejecutar. El Wolverhampton tiene la llave.