El Coruxo FC ya trabaja en la planificación de la temporada 2026/27 con una idea clara: conservar buena parte del bloque que compitió por arriba y evitar una reconstrucción completa en O Vao. Tras acabar quinto, jugar el playoff de ascenso a Primera Federación y conseguir billete para la Copa del Rey, el club vigués apuesta por continuidad, retoques medidos y una plantilla con recorrido.
El Coruxo no quiere volver a empezar de cero
El club verde encara el nuevo curso con la intención de proteger el trabajo acumulado durante una temporada que elevó el listón competitivo del equipo. La hoja de ruta apunta a mantener el armazón del vestuario y reforzar solo donde haga falta. Menos mercado a lo loco y más bisturí. Esa parece la línea en O Vao después de un campeonato en el que el Coruxo pasó de ser un equipo en construcción a convertirse en uno de los rivales más incómodos del grupo. En una Segunda Federación donde los márgenes son finísimos, la clave estará en acertar con los retoques.
Una base de 14 o 15 jugadores como punto de partida
El plan del club pasa por conservar alrededor de 14 o 15 futbolistas de la actual plantilla. Esa base permitiría arrancar la pretemporada con un grupo ya adaptado al club, al cuerpo técnico y a una exigencia competitiva que no perdona desconexiones. La continuidad tiene un valor muy concreto: automatismos, jerarquías y conocimiento interno. En Segunda Federación, donde muchos proyectos cambian media plantilla cada verano, llegar al primer partido con una columna vertebral reconocible puede ser una ventaja real. Según La Voz de Galicia, el club trabaja ya en identificar qué piezas mantener y cuáles renovar.
Javi Pereira, referencia de una idea que ganó crédito
El crecimiento del Coruxo durante el último curso ha dado peso al trabajo de Javi Pereira. El equipo compitió, se metió entre los mejores y terminó el año con una sensación clara: el proyecto tenía más recorrido si se gestionaba con calma. Ahora el reto es distinto — ya no se trata de sorprender, sino de confirmar. Cuando un equipo firma un curso de playoff, los rivales lo miran de otra manera: partidos más cerrados, más vigilancia y menos margen para vivir de la inercia.
El playoff dejó ambición, pero también deberes
El playoff confirmó que el equipo estaba preparado para competir arriba, pero también dejó claro que para pelear un ascenso hacen falta más recursos y una plantilla capaz de responder cuando el partido se tuerce. La Copa del Rey añade atractivo al curso que viene, pero también exigencia: más escaparate, más ilusión y más necesidad de fondo de armario para sostener el nivel cuando llegue el tramo duro. En O Vao no se prepara una revolución. Se prepara una segunda vuelta al proyecto. Y esa, muchas veces, es la más difícil: cuando ya no vale con ser sorpresa, toca demostrar que lo anterior no fue casualidad.