El conjunto rojiblanco afronta el mercado estival con una filosofía radicalmente distinta a la del año pasado. Tras la debacle que obligó a cambiar casi toda la plantilla en 2025, Ronald Baroni y Javi Recio apuestan ahora por la estabilidad: once futbolistas tienen contrato asegurado y la directiva busca un técnico con experiencia en Primera RFEF tras despedir a Álex Ortiz.
Once salvavidas para evitar otro naufragio
El CD Lugo ha aprendido la lección. Después de la traumática temporada 2024-2025, que acabó con una salvación in extremis en la última jornada y una plantilla que se deshizo como un azucarillo, la directiva de Ronald Baroni ha decidido cambiar de estrategia. El conjunto rojiblanco trabaja en la confección de la plantilla que competirá en la Primera RFEF en la 2026-2027, en la que hasta once futbolistas tienen su contrato asegurado. Una cifra que contrasta brutalmente con el verano anterior, cuando apenas cuatro jugadores tenían garantizada su continuidad.
La diferencia es abismal. Hace un año, el club tuvo que reconstruir prácticamente desde cero un vestuario que había rozado el descenso a Segunda RFEF. Ahora, con 42 puntos en 29 partidos y una décima posición en la tabla, el Lugo ha conseguido cierta estabilidad deportiva que quiere trasladar al mercado. La apuesta es clara: reforma sí, pero controlada. Nada de revoluciones.
Presa y Reniero, los pilares que sostienen el proyecto
El director deportivo Javi Recio confirmó la presencia de dos pilares para el Lugo del futuro inmediato. El madrileño logró atar la continuidad del mediocentro titular este pasado curso: Kevin Presa. Pero también hizo que el segundo máximo goleador del equipo, el argentino Nico Reniero, se mantuviera como uno de los puntales ofensivos del equipo. Dos movimientos que transmiten un mensaje inequívoco: el club quiere construir sobre lo que funciona, no empezar de cero cada verano.
Presa se ha convertido en el metronómo del centro del campo lucense, mientras que Reniero ha demostrado ser el referente ofensivo que tanto necesitaba un equipo históricamente falto de gol. Retenerlos no ha sido casualidad, sino el primer paso de una planificación que pretende devolver al Lugo a Segunda División, el objetivo que se escapó esta temporada al quedarse fuera del play-off.
La columna vertebral que se mantiene
Más allá de los dos nombres estrella, mantienen su puesto en el club el portero Marc Martínez, que tiene un año más. Junto al catalán, la parte de atrás seguirá contando con los laterales Pere Haro y Yago Rodríguez y el defensa central Ibaider Garriz. En la medular, además de Presa, el joven portugués Gabriel Costa y el extremeño Antonio Perera lucharán por hacerse un hueco en la titularidad para el técnico que llegue al conjunto lucense. En la parte de arriba seguirán los extremos Álex Gallar y Jorge González y los delanteros Nico Reniero y el joven talento serbio Ognjen Teofilovic.
Once nombres, once certezas en un club acostumbrado a la incertidumbre veraniega. La defensa mantiene su estructura, con Marc Martínez como guardián de una portería que necesita más solidez. Los laterales Haro y Yago Rodríguez aportan experiencia, mientras que Garriz se perfila como el líder de la zaga. En el centro del campo, Costa y Perera competirán por acompañar a Presa, y en ataque, Gallar y Jorge González darán amplitud a un tridente que completarán Reniero y el prometedor Teofilovic.
Álex Ortiz, fuera definitivamente
Pero no todo son buenas noticias para los que estaban. El banquillo será una de las reformas necesarias en el Lugo, ya que la directiva encabezada por Ronald Baroni decidió prescindir de los servicios de Álex Ortiz, quien no continuará en el club en ninguna faceta. Era un secreto a voces que el malagueño no seguiría como primer entrenador, pero tampoco volverá a su puesto de director de cantera y saldrá definitivamente del club. Una decisión drástica que refleja el descontento de la directiva con los resultados de esta temporada.
Ortiz llegó como solución de emergencia en los últimos tres partidos de la temporada anterior, cuando logró la salvación que parecía imposible. Pero su continuidad en el banquillo no ha convencido a nadie. Ni siquiera su pasado como director de cantera le ha salvado de una salida que se veía venir desde hace semanas. Desde el club se buscará a un técnico con más experiencia en la categoría de bronce del fútbol español, alguien que conozca los entresijos de una Primera RFEF cada vez más competitiva.
Los cedidos que regresan y las opciones de renovación
El resto de miembros de la plantilla finalizan contrato aunque la mayoría —salvo los cedidos Neco Celorio y Álex Balboa— tienen una opción de renovar por distintos datos y objetivos. Aquí es donde Javi Recio tendrá que demostrar su olfato. El director deportivo deberá decidir quiénes de los futbolistas que acaban contrato merecen una segunda oportunidad y quiénes deben buscar equipo.
La situación es delicada pero manejable. A diferencia del caos del verano pasado, cuando el club tuvo que fichar a más de quince jugadores, ahora la base está asentada. Se trata de retocar, no de demoler. De añadir calidad específica en posiciones concretas, no de rellenar huecos desesperadamente en julio. La experiencia ha sido dura, pero al menos parece que ha servido de aprendizaje.
Un verano para consolidar, no para improvisar
Junto con los dos futbolistas, cuentan con contrato en vigor para la próxima campaña otros nueve futbolistas, con lo que la revolución que se espera en el equipo será mucho más contenida que la del pasado verano, donde se cambió casi toda la plantilla. Esta frase resume perfectamente la filosofía del nuevo Lugo: estabilidad sobre improvisación, continuidad sobre experimentos.
El club rojiblanco afronta el mercado con una posición más cómoda que hace un año. Tiene tiempo para buscar al entrenador adecuado, para negociar con calma las renovaciones y para identificar los refuerzos necesarios sin la presión de tener que construir un equipo desde cero. La décima posición en la tabla, con 28 goles a favor y 28 en contra, refleja un equipo equilibrado que necesita dar un salto de calidad, no un cambio radical.
El reto: volver a Segunda sin perder la identidad
Con el CD Lugo fuera del play off y conociendo que su destino seguirá en la Primera RFEF, la zona noble del Anxo Carro, encabezada por el presidente Ronald Baroni, ya trabaja en la confección de la plantilla que peleará por lo que no se consiguió en este 2026: el retorno a la Segunda División. El objetivo es claro y ambicioso. Pero esta vez, al menos, se intentará con una base sólida y un proyecto coherente.
El Lugo ha vivido demasiados veranos caóticos en los últimos años. Cambios constantes de entrenador, plantillas que se deshacen cada junio, fichajes de última hora que no encajan… La receta del fracaso repetida una y otra vez. Este verano, por fin, parece que la directiva ha entendido que la estabilidad también es un valor. Que no hace falta quemar todo para empezar de nuevo. Que once jugadores con contrato son once razones para creer que el futuro puede ser diferente.
Ahora toca esperar. Esperar a que Javi Recio encuentre al entrenador adecuado. Esperar a que las renovaciones se concreten. Esperar a que los fichajes lleguen con tiempo y no en el último día de mercado. Esperar, en definitiva, a que el Lugo demuestre que ha aprendido de sus errores. Porque en el fútbol, como en la vida, repetir los mismos fallos esperando resultados diferentes es la definición de locura. Y el Anxo Carro ya ha visto suficiente locura en los últimos años.