El Celta de Vigo dio un golpe de autoridad en el Riyadh Air Metropolitano al imponerse por 0-1 al Atlético de Madrid con un gol de Borja Iglesias, un resultado que refuerza la candidatura continental del equipo de Claudio Giráldez y deja al conjunto de Diego Pablo Simeone tocado en plena recta final de LaLiga EA Sports.
Datos clave del partido
El Celta ganó 0-1 al Atlético de Madrid en la jornada 35 de LaLiga EA Sports. El gol celeste lo firmó Borja Iglesias en el minuto 61 con una definición de mucha clase ante Jan Oblak. LaLiga sitúa al Atlético con 63 puntos en 35 partidos, mientras que el triunfo mantiene al Celta en plena carrera por Europa en una zona apretadísima de la clasificación.
El Celta convierte el Metropolitano en una declaración de intenciones
El triunfo del Celta en Madrid no fue una victoria cualquiera. Fue de esas que valen más que tres puntos porque llegan en campo grande, ante un rival de Champions y en el momento de la temporada en el que las piernas pesan y las cuentas europeas empiezan a sacar humo.
El equipo de Claudio Giráldez supo leer el partido con madurez. No necesitó monopolizar la escena ni vivir instalado en el área rojiblanca. Eligió bien cuándo esperar, cuándo acelerar y cuándo atacar los espacios. En una Liga que se decide por detalles, el conjunto vigués encontró oro donde otros solo ven presión: en el tramo en el que el Atlético intentaba empujar con más corazón que claridad.
Y ahí apareció Borja Iglesias. El delantero gallego volvió a demostrar que el área es su oficina, su hábitat y casi su salón de casa. Recibió, levantó la cabeza y resolvió con una vaselina que dejó a Oblak vendido y al Metropolitano con ese silencio tan reconocible cuando el visitante acaba de hacer una faena de torero fino.
Borja Iglesias, el gol que sostiene el sueño europeo
El tanto del “Panda” no solo decidió el partido. También reforzó su peso dentro del proyecto celeste. Borja Iglesias alcanza los 13 goles en 31 partidos de LaLiga 2025/26, su mejor registro liguero desde la temporada 2022/23 con el Real Betis, según los datos recogidos por Eurosport.
Para el Celta, ese dato tiene lectura deportiva y emocional. En una plantilla que ha crecido bajo la idea de Giráldez, el gol del atacante compostelano funciona como símbolo: un equipo gallego compitiendo sin complejos, con balón cuando puede y con oficio cuando toca ponerse el mono de trabajo.
El partido también dejó otra figura clave: Ionut Radu. El portero celeste sostuvo al equipo cuando el Atlético apretó y evitó que el choque cambiase de guion. Porque ganar en el Metropolitano exige gol, sí, pero también concentración, piernas frescas y algún que otro guante salvador.
El Atlético se queda sin respuesta tras otra semana cuesta arriba
Para el Atlético de Madrid, la derrota abre otra grieta en una recta final incómoda. El equipo de Simeone venía de un golpe europeo duro tras caer en semifinales de Champions ante el Arsenal, y el tropiezo ante el Celta prolonga la sensación de desgaste competitivo.
El conjunto rojiblanco tuvo ocasiones, especialmente con Ademola Lookman y Alexander Sörloth, pero le faltó colmillo en los metros finales. También perdió por lesión a José María Giménez en la primera parte, una baja que condicionó el plan defensivo y volvió a poner el foco en la fragilidad física del central uruguayo.
Simeone, tras el encuentro, habló de “gestionar” el momento del equipo y dejó entrever que los últimos partidos podrían abrir espacio para futbolistas de la cantera, con el objetivo Champions ya encarrilado pero con la tercera plaza cada vez más complicada.
La clasificación aprieta y el Celta se sube al tren bueno
El valor del triunfo celeste se entiende mejor mirando la tabla. A falta de pocas jornadas, cada punto pesa como una losa y cada victoria fuera de casa puede marcar la frontera entre jugar en Europa o quedarse mirando el escaparate desde la acera.
El Atlético figura cuarto con 63 puntos en 35 partidos, por detrás de Barcelona, Real Madrid y Villarreal, según la clasificación oficial de LaLiga. Por debajo, la pelea europea está muy comprimida, con Betis, Celta, Athletic, Getafe, Osasuna y Rayo metidos en una zona donde un tropiezo cambia el paisaje de una semana a otra.
El Celta sale del Metropolitano con una victoria de prestigio, pero sobre todo con una sensación poderosa: depende de sí mismo para convertir una temporada notable en una campaña con premio continental. Y eso, en Balaídos, ya no suena a brindis al sol. Suena a objetivo real.
Giráldez confirma que el Celta sabe competir también lejos de Balaídos
El gran mérito del Celta no fue únicamente ganar. Fue hacerlo con personalidad. Durante mucho tiempo, al equipo vigués se le ha pedido continuidad, madurez y capacidad para no venirse abajo en escenarios de alta exigencia. En Madrid, respondió con una actuación seria, trabajada y tremendamente competitiva.
Giráldez ha conseguido que el Celta sea reconocible incluso cuando no domina todos los tramos del partido. Presiona con criterio, junta líneas cuando toca sufrir y encuentra caminos hacia el área rival sin perder la cabeza. Ante el Atlético, ese libreto volvió a tener premio.
La victoria no cierra nada, pero abre una puerta enorme. El Celta ha ganado en un campo donde muchos salen desplumados y lo ha hecho en plena carrera europea. En términos futbolísticos, ha mandado un mensaje claro al resto de aspirantes: el equipo celeste no está de visita en esta pelea, está metido hasta el cuello.