Un golpe más a la moral verde en plena lucha por la permanencia
El CD Arenteiro volvió a morder el polvo en casa ante el Arenas de Getxo (1-2) en un partido que resume a la perfección su temporada: compite, golpea primero… y acaba cediendo. El equipo de O Carballiño, colista en Primera Federación, encadena ya ocho jornadas sin conocer la victoria y empieza a ver la permanencia como una montaña cada vez más empinada.
Un inicio sin control y un aviso que no cambió el guion
El encuentro arrancó con el conjunto vasco llevando la iniciativa, buscando profundidad por fuera y generando las primeras llegadas con cierta claridad. El Arenteiro tardó en asentarse, incómodo sin balón y sin ritmo, obligado a correr detrás del juego.
Con el paso de los minutos, los de Juanfran García lograron equilibrar el choque, pero sin traducir ese dominio en ocasiones claras. Un duelo trabado, de más fricción que fútbol, que dejaba todo abierto para la segunda mitad.
Lasure enciende la esperanza… pero el balón parado condena
Tras el descanso, el Arenteiro dio un paso adelante. Más agresivo en la presión y con mayor presencia en campo rival, encontró premio a su insistencia con un gol de Lasure tras una acción a balón parado.
Espiñedo respiraba, pero la alegría duró poco. El Arenas, bien dirigido desde el banquillo por Jon Erice, encontró oro en la estrategia. Dos acciones desde la esquina voltearon el marcador, castigando las dudas defensivas de los locales.
Primero llegó el empate tras un remate en el primer palo y, poco después, el segundo tanto visitante en medio de un área caótica. Dos zarpazos que dejaron helada a la grada.
Sin reacción y con una baja sensible para lo que viene
Con el marcador en contra, el Arenteiro se volcó más por corazón que por fútbol. Los cambios aportaron energía, pero no claridad. El equipo empujó sin precisión, sin generar ocasiones reales que inquietaran al rival.
Para colmo, en el tramo final llegó otro golpe: la expulsión de Víctor Mingo, una ausencia que puede pesar como una losa en las próximas jornadas. En una plantilla corta y necesitada de referentes, perder efectivos ahora es jugar con fuego.
Clasificación, dinámica y lo que viene: urgencias máximas
El Arenteiro sigue como farolillo rojo y, lo más preocupante, con sensaciones de equipo bloqueado. Ocho partidos sin ganar en este tramo de la temporada no son solo números: son un síntoma claro de que el margen de error se ha evaporado.
El calendario no espera y cada jornada empieza a tener aroma de final. Convertir Espiñedo en un fortín ya no es una opción, es una obligación. Porque en esta liga, cuando encadenas tropiezos, el descenso no avisa… te pasa por encima.
