La Roja femenina apunta alto en El Arcángel: talento, regreso de líderes y un objetivo claro
La Selección Española Femenina de Fútbol ya tiene hoja de ruta definida para su doble compromiso internacional de abril, con parada clave en Córdoba ante Ucrania. El equipo dirigido por Sonia Bermúdez busca dar un golpe sobre la mesa en la fase clasificatoria del Mundial 2027, con una convocatoria que mezcla jerarquía, talento emergente y varios regresos de peso.
Una lista con músculo competitivo y regreso de referentes
La convocatoria deja claro que España no quiere especular. Vuelven al vestuario nombres con peso específico como Irene Paredes, Mapi León o Esther González, futbolistas que elevan el nivel competitivo en ambas áreas.
En la sala de máquinas, la batuta vuelve a estar en manos de Alexia Putellas y Patri Guijarro, dos perfiles que marcan el ritmo del partido como si llevaran un metrónomo en las botas. A su lado, jugadoras como Mariona Caldentey o Fiamma Benítez aportan profundidad y variantes ofensivas.
Juventud sin complejos: el relevo ya empuja
El seleccionador apuesta también por dinamita joven. Nombres como Vicky López, Claudia Pina o Salma Paralluelo representan ese relevo generacional que no pide permiso.
Especial atención a la debutante Clara Pinedo, que se estrena en una lista donde cada minuto cuenta. Su inclusión responde al buen momento de forma en su club y a la necesidad de ampliar recursos en la medular.
Córdoba, escenario clave en la clasificación
El choque ante Ucrania en el estadio El Arcángel no es un partido más. España ya dejó buenas sensaciones en los primeros encuentros, con victorias solventes ante Islandia y la propia Ucrania, pero ahora el objetivo es consolidar el liderato y dejar prácticamente sellado el billete mundialista.
Antes, el combinado español medirá su nivel en un test exigente en Wembley frente a Inglaterra, un duelo que servirá como termómetro real del estado competitivo del equipo.
Dinámica positiva y ambición intacta
El vestuario llega con confianza, respaldado por resultados y una identidad de juego reconocible: dominio de balón, presión alta y talento diferencial en tres cuartos. La sensación es clara: este equipo no solo compite, quiere mandar.
Con Córdoba como escenario y una afición volcada, España tiene ante sí una oportunidad de oro para seguir construyendo un bloque ganador. En clave futbolera, el partido se juega en campo rival… y el objetivo es no levantar el pie del acelerador.