La derrota del Celta de Vigo ante CA Osasuna dejó un reguero de debate que fue mucho más allá del 1-2 final. Balaídos asistió a uno de esos encuentros donde el foco terminó desplazándose del césped a la pantalla, con una revisión que mantuvo en vilo al estadio durante varios minutos.
La acción del penalti que encendió la polémica
Nada más iniciarse la segunda mitad, una acción dentro del área rojilla acabó con el árbitro señalando penalti por mano. Decisión rápida, segura y sin titubeos. Sin embargo, desde la sala VOR se activó la alerta por una posible falta previa en la frontal, abriendo un escenario que pocos entendieron en caliente.
Cinco minutos de revisión sin pruebas concluyentes
La conversación entre el colegiado y el VAR, difundida posteriormente, deja claro que la revisión se alargó más de lo habitual sin que apareciera una imagen definitiva. Se buscaron ángulos, impactos claros y contactos determinantes que justificasen anular la jugada. No los hubo. Las tomas no ofrecieron un pisotón evidente ni una infracción incuestionable.
Munuera Montero sostiene su criterio
El árbitro principal, José Luis Munuera Montero, mantuvo su postura inicial. Para él, las imágenes mostraban un choque fortuito, propio del juego, sin la claridad necesaria para corregir una decisión tomada en directo. Pidió pruebas claras y, al no encontrarlas, sostuvo el penalti pese a la presión tecnológica.
Borja Iglesias responde desde los once metros
Con la decisión firme, el lanzamiento se ejecutó y Borja Iglesias transformó la pena máxima, colocando el empate momentáneo y devolviendo al Celta a la pelea. El gol no cambió el desenlace final del encuentro, pero sí dejó una huella en el relato posterior del partido.
El verdadero debate: una intervención que sobra
La discusión posterior no se centra únicamente en la jugada, sino en la propia actuación del VAR. Al tratarse de una acción interpretable ya resuelta sobre el césped y sin error claro y manifiesto, muchos expertos consideran que la revisión no debía haberse producido. Un capítulo más en el debate eterno sobre los límites del videoarbitraje.
Sensación amarga en Balaídos
El Celta se quedó sin puntos y sin acercarse a la zona europea, pero evitó que una interpretación desde la pantalla borrase una decisión sostenida con criterio arbitral. En una Liga donde el VAR acostumbra a tener la última palabra, esta vez no logró cambiarla.