La SD Tarazona vive instalada en la prórroga económica. Con la caja temblando y las nóminas en el aire, el vestuario compite cada jornada como si fuera una final, tal y como ha informado la cuenta de X @GolSinVAR .
Tres nóminas pendientes y la paciencia al máximo
La plantilla y el cuerpo técnico acumulan dos mensualidades y media sin cobrar, una deuda que en breve alcanzará las tres nóminas. Para sobrevivir, los pagos han llegado a medias, cuando entra algo de dinero, una fórmula de emergencia que estira la cuerda pero no soluciona el problema.
El vestuario paga el precio fuera del campo
La crisis ya ha tenido consecuencias visibles lejos del césped. Problemas con alquileres de viviendas de algunos jugadores evidencian que la situación no es solo deportiva. Aquí no hablamos de primas ni de bonus: hablamos de vivir.
La SAD como promesa… y las ayudas bloqueadas
Desde el club se insiste en que la conversión en SAD es el paso definitivo para normalizar la situación. Mientras tanto, las subvenciones públicas permanecen paralizadas por no estar al corriente de pago, dejando al Tarazona sin un ingreso clave para sostener el proyecto.
Seis partidos sin perder: cuando el orgullo pesa más que el dinero
Y aun así, el equipo responde. Solo ha pisado el descenso tres veces en toda la temporada, una de ellas en la jornada inaugural. Seis partidos consecutivos sin perder y dos puntos de colchón sobre la zona roja convierten su trayectoria en una de las historias más incómodas —y admirables— de la Primera Federación.
El Descuento: competir sin red también cuenta
Lo del Tarazona no va de épica vacía, va de orgullo colectivo. De un vestuario que aprieta los dientes mientras espera soluciones desde los despachos. El problema es claro: el fútbol aguanta, pero la paciencia no es infinita.