El FC Barcelona tiene inmovilizados cerca de cuatro millones de euros en material oficial que jamás llegó a comercializarse. La información, adelantada por El País, destapa una operación silenciosa que se fraguó en pleno tira y afloja con Nike y que hoy duerme en una nave industrial de la provincia de Barcelona.
Un plan de contingencia que nunca salió a jugar
La fabricación de unas 300.000 prendas respondió a un movimiento defensivo del club: asegurar suministro para todas sus secciones —fútbol y polideportivos— y mantener la venta al aficionado si la negociación con la marca estadounidense se enquistaba. Aquella jugada preventiva, pensada para no empezar la temporada con la camiseta vacía, quedó en fuera de juego cuando se cerró la renovación.
Bihub Tech, etiquetas listas y un PVP marcado
Las equipaciones y prendas, etiquetadas bajo el sello Bihub Tech (vinculado al Barça Innovation Hub), llegaron a tener precio de venta fijado (89 euros) en el caso de las camisetas de fútbol. Sin embargo, nunca pisaron escaparate. El material permanece almacenado a la espera de una salida comercial que no termina de definirse.
La voz del club: “Había que cubrir todas las secciones”
Desde Barça Licensing & Merchandising (BLM), filial creada en 2018 para gestionar el retail y el e-commerce, se reconoce el carácter estratégico de la decisión. El objetivo era blindar la operativa del club en un escenario incierto, con múltiples disciplinas y calendarios por cubrir. La complejidad logística, admiten, exigía un plan B.
Renovación histórica… con daños colaterales
Tras explorar alternativas como Puma, el Barça selló en noviembre de 2024 una ampliación del vínculo con Nike hasta 2038, con un notable incremento anual y una prima de renovación cercana a los 100 millones de euros. El acuerdo, ratificado en Asamblea, fue presentado por Joan Laporta como el mejor patrocinio de la historia del fútbol. En la trastienda, sin embargo, quedó un excedente sin salida que ahora pesa como activo inmovilizado.
Lectura económica: dinero parado, decisiones bajo presión
El episodio ilustra cómo las grandes negociaciones también generan costes ocultos. Cuatro millones atrapados en stock no comprometen un presupuesto que ingresa alrededor de 120 millones por temporada por el patrocinio, pero sí subrayan el riesgo operativo de tensar la cuerda en acuerdos estratégicos. En clave futbolera: se ganó el partido grande, pero se perdió una acción a balón parado.