El campeón de la Supercopa convierte el Johan Cruyff en un escenario de celebración continua y reafirma su dominio en la Liga F con una goleada autoritaria ante un Sevilla que resistió lo justo.
Un pasillo, rotaciones y la misma sinfonía ganadora
La tarde arrancó con gesto deportivo y mensaje simbólico. El pasillo al campeón marcó el tono de un duelo que el FC Barcelona Femenino afrontó con rotaciones, pero sin renunciar a su identidad. Cambió nombres, no el plan. El equipo de Pere Romeu monopolizó la pelota desde el inicio, aunque le costó encontrar grietas ante un Sevilla FC Femenino ordenado y atento.
El primer golpe llegó donde muchas veces decide este Barça: estrategia y talento. Una acción a balón parado acabó desatascando el marcador con la aparición de Kika Nazareth, lista para interpretar una jugada confusa y convertirla en ventaja.
El Barça acelera antes del descanso
El Sevilla amagó con responder con un disparo al larguero que encogió el estadio, pero fue un espejismo. El Barcelona volvió a pisar el acelerador y amplió la renta con un disparo lejano que terminó besando la red tras un ligero desvío. El 2-0 reflejaba mejor lo visto: control, paciencia y pegada cuando el partido lo pedía.
Salma rompe el partido tras el intermedio
Tras el descanso, las visitantes salieron con intención de discutir el guion. Ahí emergió la figura de Salma Paralluelo. Primero avisó y después sentenció con una acción marca de la casa: potencia, cambio de ritmo y definición con temple. El gol fue el punto de inflexión definitivo.
Alexia manda, Kika remata y el Johan disfruta
Con el encuentro encarrilado, el Barcelona fue sumando talento desde el banquillo. La entrada de Alexia Putellas elevó el nivel de mando y pausa. De sus combinaciones nació el cuarto tanto, otra vez con Kika como ejecutora, confirmando una tarde redonda para la portuguesa.
El Sevilla encontró premio a la insistencia en los minutos finales con un contragolpe bien definido que maquilló el resultado, sin alterar el clima de celebración.
Liderato firme y mensaje a la Liga F
El 4-1 no solo prolonga la racha triunfal azulgrana; también refuerza un liderazgo que parece incontestable. El Barcelona sigue jugando con la autoridad de quien se sabe referencia y con la ambición de quien no se conforma. La Supercopa fue solo el aperitivo: en el Johan Cruyff, la fiesta continúa y el listón no baja.
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