El proyecto cambia de manos en pleno curso. El FC Cartagena ha decidido poner fin a la etapa de Javi Rey como técnico del primer equipo, en una decisión que se venía mascando en los despachos tras semanas de dudas deportivas y una sintonía fría con la nueva propiedad.
Un empate que no bastó para apagar el incendio
La reacción del conjunto albinegro en la segunda parte ante el CE Europa —capaz de levantar un 0-2 y rozar la victoria— parecía haber dado oxígeno al banquillo. Sin embargo, el paso de los días sin una señal clara de respaldo terminó por despejar el panorama: el club optó por resolver el contrato del técnico gallego.
La confianza se fue diluyendo
Desde la llegada de la nueva cúpula, encabezada por Alejandro Arribas, el crédito del entrenador se fue erosionando. No tanto por herencias del pasado como por una dinámica que encendió las alarmas: el equipo pasó de coquetear con la zona alta a descolgarse del playoff. Dos puntos de los últimos doce posibles y una clasificación que deja al Cartagena en tierra de nadie, más cerca del alambre que del objetivo marcado.
Transición en marcha y banquillo interino
Mientras el mercado invernal sigue moviendo fichas, el club ha activado el plan puente. Raúl Guillén, responsable del filial, asumirá de forma interina las riendas desde esta misma semana y dirigirá al equipo el viernes en el Rico Pérez frente al Hércules CF.
Nuevo rumbo, mismas urgencias
El mensaje es claro: toca reconstruir sin margen para la duda. Con la temporada entrando en su tramo decisivo, el Cartagena busca un revulsivo inmediato que devuelva solidez, puntos y, sobre todo, fe. Porque en Primera Federación, cuando el vestuario deja de creer, ni el mejor empate a última hora salva el banquillo.
