Javi Vázquez asumió la responsabilidad de la derrota del Racing de Ferrol ante la UD Logroñés (1-2) y ofreció una lectura tan dolorida como autocrítica del partido. El técnico esperaba más de su equipo en A Malata, especialmente durante una primera mitad marcada por las imprecisiones, aunque defendió la reacción tras el descanso y rechazó atribuir el gol decisivo del tiempo añadido al cansancio. Su preocupación principal sigue siendo la misma: el Racing necesita convertir en goles una parte mayor de lo que genera.
La derrota llegó en una contra culminada por José Val cuando el Racing, después de igualar de penalti por medio de Etienne Eto’o, todavía buscaba el segundo gol. En su comparecencia posterior al partido, difundida por el canal oficial del Racing, Vázquez reconoció la frustración que deja perder así, más aún después de una actuación inferior al nivel que exige a su plantilla.
Autocrítica por la primera mitad: esperaba más del Racing
Para el entrenador, el problema no estuvo en que la UD Logroñés sometiera permanentemente al Racing, sino en la dificultad de los verdes para aprovechar las ventajas que aparecieron. Describió una primera parte equilibrada, con ocasiones para ambos equipos, pero reconoció demasiadas pérdidas e imprecisiones, incluso después de recuperar el balón. Durante el descanso trasladó expresamente su descontento a los futbolistas.
Vázquez no quiso utilizar las ocasiones creadas como excusa para el rendimiento colectivo. En el tramo final de su comparecencia asumió su parte de responsabilidad sin rodeos: «Yo soy el responsable de este equipo». A su juicio, el Racing ofreció una versión por debajo de sus expectativas, en especial si se compara con el crecimiento mostrado en A Malata durante las semanas anteriores. Eso no significa, puntualizó en su análisis, que el equipo hubiera realizado un partido desastroso.
Por qué cambiaron las piezas y qué ocurrió tras el empate
El entrenador explicó que el plan inicial pretendía atraer al rival y encontrar situaciones favorables para futbolistas más verticales. El desarrollo del encuentro aconsejó otro camino: ganar control con jugadores capaces de asegurar más posesiones y dar continuidad a las jugadas. De ahí la entrada de perfiles diferentes en la segunda mitad. Vázquez valoró especialmente que los suplentes ayudaran al equipo a crecer cuando la tarde se había complicado.
La baja de última hora de Álvaro Ramón, en cambio, no alteró el dibujo preparado. Según explicó, Saúl García pudo cumplir las mismas funciones previstas inicialmente para su compañero; lo que falló fue, sobre todo, la precisión del equipo ante la presión de los riojanos.
El penalti convertido por Miguelete había obligado al Racing a ir a remolque, pero la reacción encontró recompensa con el 1-1 de Eto’o. Después llegaron varias oportunidades para culminar la remontada, entre ellas una ocasión de Migue Leal y otra de Saúl García. El gol de Val, en la última transición visitante, convirtió ese impulso en una derrota especialmente dura. La crónica del Racing–UD Logroñés recoge la sucesión de acciones que desembocó en el 1-2.
No fue un problema físico: el Racing seguía atacando en el 94
Preguntado por un posible agotamiento o desconexión al final, Vázquez descartó que la derrota naciera de la falta de energía. Su argumento fue que el Racing continuó atacando después del empate y llegó con fuerzas para buscar la victoria hasta la última acción. Lo que le preocupa es la diferencia de eficacia: el conjunto ferrolano necesita generar mucho para marcar, mientras que sus rivales rentabilizan un número menor de situaciones.
El técnico se mostró dispuesto a seguir trabajando la confianza de los jugadores que llegan al área, sin responsabilizar individualmente a los delanteros. También insistió en la importancia de mantener estabilidad emocional después de un resultado negativo, especialmente cuando el equipo siente que su producción ofensiva no recibe la recompensa correspondiente. En el uno por uno del Racing quedan reflejadas tanto la aportación del banquillo como las intervenciones defensivas que sostuvieron al equipo durante el encuentro.
Un mensaje para el vestuario: reaccionar para competir por el ascenso
Vázquez recordó que solo se han disputado once jornadas y quedan 27 por delante. No quiso convertir las dificultades frente a otros aspirantes de la zona alta en una sentencia sobre las posibilidades del Racing, pero sí reconoció que debe mejorar su versión y aprender a conservar un punto en los días menos inspirados.
Con el Bilbao Athletic como siguiente compromiso, el entrenador vinculó la respuesta a este golpe con las aspiraciones de la temporada: «Si no nos levantáramos de esta, no nos merecemos competir un playoff o ascender a Segunda División». No se trata de restar importancia a la derrota, sino de impedir que una tarde amarga termine marcando el rumbo de un equipo que todavía tiene muchos partidos por delante.
