Antonio Hidalgo no ocultó las dificultades del Deportivo en el RCDE Stadium. Tras el 0-0 ante el Espanyol, el entrenador reconoció que su equipo tuvo problemas para ajustar la presión en la primera parte, explicó el estado físico de Yeremay Hernández y puso en valor la respuesta de Leo Román, decisivo para sumar la primera portería a cero de la temporada. El empate deja al Dépor con 15 puntos después de doce jornadas, con un margen de mejora evidente en ataque y un alivio importante en el aspecto defensivo.
Yeremay no estaba al cien por cien
Una de las decisiones más llamativas del partido llegó en el descanso. Hidalgo retiró a Yeremay y a Luismi Cruz para introducir a Aubameyang y Diego Villares. No fue únicamente una cuestión táctica: el técnico explicó en su comparecencia posterior que Yeremay llevaba dos días afectado por una gastroenteritis y no se encontraba en condiciones óptimas, mientras que Luismi ya había visto una tarjeta amarilla. La necesidad de corregir las dificultades del equipo sin balón completó el razonamiento de los cambios.
El dato modifica la lectura del encuentro del extremo canario: su discreta primera mitad estuvo condicionada por un problema físico previo. Hidalgo, que había apostado por mantener el mismo once de la victoria frente a Osasuna, actuó al comprobar que el Espanyol encontraba ventajas en las primeras presiones y que al Dépor le costaba enlazar pases para progresar.
Leo Román recupera protagonismo
El gran protagonista de la tarde fue Leo Román. El guardameta sostuvo al equipo con varias intervenciones, sobre todo cuando el conjunto local encontraba remates cerca de su portería. Hidalgo reconoció en sus declaraciones a DAZN que «Leo necesitaba un partido así» y se mostró satisfecho por una actuación que puede reforzar la confianza del portero después de varios partidos difíciles.
No encajar había sido una asignatura pendiente del Deportivo durante el inicio del campeonato. En Cornellà lo consiguió, aunque el hecho de que el guardameta resultara tan determinante también sirve como aviso: la mejora defensiva no debe depender de una sucesión de paradas salvadoras. La crónica del empate contra el Espanyol refleja el peso del portero en un partido en el que los visitantes nunca terminaron de sentirse cómodos.
Más estabilidad en la segunda mitad, pero poca amenaza
La autocrítica del entrenador se centró en dos asuntos relacionados. Por un lado, las dificultades para saltar a la presión y ganar duelos en el primer periodo. Por otro, la incapacidad para manejar el balón con continuidad ante la estructura del Espanyol, que dificultó la circulación por dentro. Hidalgo reconoció que el Dépor no ofreció su mejor versión y valoró los ajustes realizados al descanso.
La entrada de Villares ayudó a sostener la zona media y dio al equipo mayor capacidad para llegar a los apoyos defensivos. Aun así, la segunda parte tampoco dejó un dominio deportivista sostenido ni una producción ofensiva suficiente como para discutirle de manera continuada el partido al Espanyol. El cuerpo técnico asume que hay cuestiones por mejorar tanto en la presión como con balón.
Un parón para recuperar piernas
Hidalgo también puso el foco en la necesidad de recuperar futbolistas durante la ventana internacional. Aubameyang y Marc Casadó han regresado recientemente de sus lesiones y requieren una gestión progresiva de minutos. El descanso competitivo permite además aliviar la acumulación de esfuerzos después de una semana exigente.
El Deportivo enlaza dos jornadas sumando, tras la victoria en Riazor sobre Osasuna y el empate en Cornellà. La primera portería a cero representa una señal positiva, pero deja otra tarea pendiente: conseguir que la seguridad atrás conviva con más control y capacidad para generar ocasiones. El uno por uno del Dépor pone nombres y rendimiento a ese contraste entre la eficacia defensiva y las dificultades del ataque.
