O Vao ha vivido dos noches de frustración en menos de una semana. El Coruxo perdió 0-2 ante el Zamora en Copa del Rey y repitió marcador 0-2 frente al Sestao River en Segunda Federación. Los rivales y la competición fueron distintos, pero el resultado dejó una sensación común: el equipo vigués no encontró el gol que necesitaba para discutir los dos encuentros.
La Copa terminó ante el Zamora
El conjunto visitante aprovechó sus oportunidades y dejó al Coruxo fuera del torneo. La eliminación, por sí sola, no define la temporada: había enfrente un rival de Primera Federación, un escalón superior. La cuestión es cómo afectaba esa derrota al desafío inmediato de Liga, donde los puntos sí condicionan la clasificación.
El líder también impuso su ley
En el siguiente compromiso llegó el Sestao River, primer clasificado del Grupo 1. El Coruxo volvió a encajar dos tantos y acabó sin premio ante un rival que se ha distinguido por su solidez. La diferencia entre ambos encuentros es importante: no cabe interpretar del mismo modo una eliminatoria copera y una jornada de campeonato. El denominador común es que el equipo vigués acabó sin marcar.
Sin conclusiones tácticas gratuitas
Dos resultados iguales no demuestran que se hayan repetido los mismos errores, ni permiten responsabilizar a un solo futbolista. Sí ofrecen un dato difícil de eludir: cero goles a favor y cuatro en contra en las dos últimas citas oficiales. El equipo necesita recuperar amenaza en el área rival, pero el diagnóstico fino exige revisar ocasiones, alineaciones y desarrollo de ambos partidos.
Las próximas semanas comprobarán si la caída en Copa y el tropiezo ante el líder constituyen un bache pasajero. El Coruxo ya no tiene la competición copera como alternativa de objetivos; su margen de recuperación se juega en la liga.
