Rubén Domínguez no buscó explicaciones cómodas tras el 2-0 sufrido por el Pontevedra ante el Arosa en A Lomba. El entrenador granate reconoció que su equipo estuvo por debajo de las exigencias de una eliminatoria a partido único y asumió personalmente la responsabilidad. Pero su lectura fue más allá del resultado: señaló dos errores defensivos concretos y un ataque incapaz de reaccionar cuando la Copa se puso cuesta arriba.
Dos goles que el Pontevedra pudo evitar
En su comparecencia posterior al encuentro, Domínguez explicó que el primer tanto nació de una salida desde atrás en la que el equipo asumió un riesgo conocido: un pase hacia un compañero que recibía de espaldas. Sobre el segundo, lamentó que la defensa no resolviese un balón largo del Arosa. Para el técnico, no se trató de dos acciones inevitables, sino de situaciones que exigían una respuesta mucho mejor.
El Pontevedra tampoco encontró soluciones en ataque. Con el marcador ya en contra, los acercamientos no se tradujeron en el volumen de ocasiones que el cuerpo técnico esperaba. Domínguez reconoció que el plan de generar peligro mediante centros laterales apenas apareció. El problema fue doble: errores que facilitaron los goles y escasa capacidad para discutir después el dominio local.
La autocrítica alcanza al entrenador y al vestuario
«No hemos estado a la altura de lo que es este club», admitió el preparador, que se identificó como el máximo responsable del tropiezo. La crítica no se limitó a quienes comenzaron el derbi. Domínguez insistió en que la plantilla debe responder cuando llega su oportunidad, con independencia de los minutos disponibles o de la posición asignada.
Ese mensaje cobra sentido en una competición que suele abrir la puerta a las rotaciones. La Copa permite repartir esfuerzos y dar entrada a futbolistas menos habituales, pero exige una intensidad competitiva que el Pontevedra no sostuvo en A Lomba. El entrenador no cuestionó la legitimidad del triunfo arlequinado; puso el foco en lo que su equipo dejó de hacer.
Barakaldo, la respuesta que exige el técnico
La derrota llegó después de una semana en la que el Pontevedra había mostrado capacidad de reacción en Liga. Ahora toca recuperar ese nivel en la visita al Barakaldo. La eliminación no puede repararse en otra competición, pero sí puede servir para corregir los fallos de concentración, contundencia y toma de decisiones detectados en el derbi.
La lectura del entrenador complementa la crónica del 2-0 en A Lomba y las reacciones de los jugadores granates. En ambos casos se repite el diagnóstico: no basta con lamentar una eliminación inesperada. El Pontevedra necesita que la siguiente actuación demuestre que ha aprendido de ella.
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