El Fabril ha pasado en un mes de competir con argumentos a mirar de frente la zona de descenso de Primera Federación. Cuatro derrotas consecutivas, tres jornadas sin marcar y un 0-5 ante el Extremadura que dejó una señal difícil de ignorar. El equipo de Manuel Pablo suma ocho puntos después de nueve jornadas. El problema, sin embargo, no se reduce al marcador: los últimos partidos exponen una fragilidad en momentos concretos que la categoría está castigando con dureza.
El fallo ya no es solo encajar: es cómo se encaja
Contra el Extremadura, dos goles llegaron a partir de saques de esquina y otros nacieron de pérdidas en la salida de balón. Esa combinación resulta especialmente dañina para un equipo que pretende tener iniciativa: si no asegura las primeras entregas y tampoco controla el área propia en las acciones a balón parado, cada pérdida puede convertirse en una ocasión clara.
Manuel Pablo admitió tras la goleada que el equipo no había estado a la altura en los duelos. No se trata de renunciar a la propuesta, sino de ajustar cuándo asumir riesgos. En Primera Federación, salir jugando ante una presión agresiva exige apoyos cercanos y capacidad para encontrar una salida alternativa cuando el rival cierra los pases interiores.
Un gol en cuatro partidos y tres encuentros consecutivos a cero
La serie reciente habla por sí sola: 2-1 ante la UD Logroñés, 0-1 frente al Racing de Ferrol, 3-0 contra el Lugo y 0-5 ante el Extremadura. Son un gol a favor y once en contra en cuatro jornadas. El único tanto llegó en Las Gaunas; desde entonces, el filial ha enlazado tres partidos sin marcar.
El dato invita a separar dos asuntos. El primero es la eficacia ofensiva: al Fabril le falta convertir las llegadas en ocasiones de verdadero peligro. El segundo es el estado de los encuentros: cuando recibe un gol temprano y tiene que asumir más riesgos, la distancia entre líneas puede agrandarse y el rival encuentra espacios para rematarlo. La derrota frente al Extremadura fue la expresión más contundente de esa secuencia.
El peaje de formar futbolistas para el primer equipo
El filial compite para ganar, pero también para preparar jugadores. Esa doble función se nota ahora más que nunca. Rubén López y Kevin Sánchez estuvieron convocados con el primer equipo el pasado fin de semana, mientras Noé Carrillo volvió progresivamente al trabajo tras molestias físicas. Álex Marqués, Damián Canedo y Jairo figuraron entre las ausencias por lesión frente al Extremadura.
La acumulación de bajas y convocatorias obliga a Manuel Pablo a recomponer piezas y automatismos, aunque no explica por sí sola los errores que provocaron la última goleada. La proximidad del Auriense–Deportivo de Copa del Rey vuelve a abrir oportunidades a la cantera del Dépor. Para algunos será una recompensa individual; para el Fabril significa, al mismo tiempo, preparar otro partido con recursos condicionados.
La respuesta tiene que empezar por competir mejor
Antes de pensar en una gran remontada clasificatoria, el Fabril necesita recuperar aquello que hace posible cualquier resultado: solidez en los primeros minutos, concentración en las disputas, más protección ante las pérdidas y continuidad ofensiva. El calendario le lleva ahora a visitar al Zamora, otro examen para comprobar si el 0-5 ha servido al menos como punto de inflexión.
En esa encrucijada aparece la exigencia particular de Abegondo. El primer equipo necesita que sus canteranos lleguen preparados, pero el filial también necesita competir con una identidad reconocible y una estructura que resista las ausencias. El difícil balance reciente de los equipos gallegos de Primera Federación refleja que nadie encuentra puntos regalados en esta categoría.
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