La última ocasión de Kevin Sánchez concentra la frustración del Deportivo en el Metropolitano, pero no debería concentrar todo el análisis. Un equipo que llega al descuento obligado a acertar su siguiente remate ya ha consumido buena parte de su margen. El fallo pesa; la pregunta para Antonio Hidalgo es cómo conseguir que el próximo partido no dependa de una sola jugada.
El 1-0 ante el Atlético permite reconocer el trabajo del Dépor sin disfrazar el resultado. Amatucci tuvo una oportunidad antes del descanso y Kevin pudo igualar al final. Entre ambas acciones, Julián Álvarez marcó el gol que decidió el encuentro. Los coruñeses encontraron opciones, pero volvieron a irse sin una victoria.
El error de convertir a Kevin en la explicación
Se puede exigir acierto al delantero sin cargarle el partido entero. Una ocasión clara necesita resolverse mejor, pero también hace falta analizar cuánto peligro produce el equipo, con qué continuidad y en qué condiciones recibe quien debe finalizar. Reducir la derrota a ese último toque ofrece un culpable rápido y pocas soluciones.
La lectura de El Descuento es que el Deportivo debe conservar la valentía que le permite competir en escenarios difíciles y añadirle eficacia en los momentos en que está mejor. Esa eficacia también es colectiva: acompañar al atacante, ofrecer un segundo rematador y llegar al área con opciones de pase, no solo con urgencia.
La seguridad defensiva también compra oportunidades
Según el balance que publica AS tras la décima jornada, el Deportivo sigue con 11 puntos, acumula seis encuentros oficiales sin ganar y ha encajado en todas sus jornadas ligueras. Es una combinación que estrecha el camino: si siempre recibes un gol, cada victoria exige marcar al menos dos.
Esto no invita a renunciar al balón ni a encerrarse. Invita a revisar qué ocurre cuando el equipo pierde la pelota, cómo se cubren quienes saltan a presionar y qué apoyos quedan por detrás de la jugada. Son aspectos que deberían formar parte del diagnóstico junto al remate. La permanencia también se construye reduciendo la cantidad de cosas que necesitas hacer bien para sumar.
Riazor tendrá que convertir la confianza en puntos
Antes llegará la Copa ante el Auriense, el jueves 29 en O Couto. Después, el Osasuna visitará Riazor el lunes 2 de noviembre a las 21:00 y el Dépor jugará en el campo del Espanyol el sábado 7. El calendario abre otra oportunidad para medir si las buenas fases de juego se traducen en resultados.
La Copa puede repartir minutos y ofrecer respuestas, pero no cambia por sí sola el balance liguero. La mejora deberá reconocerse después: más capacidad para aprovechar los tramos favorables y menos exposición a que un error obligue a empezar de nuevo.
El Dépor tiene argumentos para competir. Ahora necesita que esos argumentos le permitan llegar al final con algo que defender. Vivir siempre pendiente del último remate deja demasiado trabajo a la suerte y demasiado poco premio al juego.
