El CD Lugo ya sabe lo que es perder esta temporada. El 4-1 encajado ante el Real Unión puso fin a ocho jornadas de imbatibilidad y a una racha de seis victorias consecutivas, pero Borja Fernández no convirtió el tropiezo en una enmienda a la totalidad. El técnico asumió que su equipo estuvo por debajo de su nivel, especialmente en intensidad y en la defensa de las acciones a balón parado, y mantuvo su confianza en la forma de jugar que ha llevado al conjunto albivermello al liderato.
La intensidad, primera explicación de la derrota
En la rueda de prensa posterior al encuentro de Irún, el entrenador reconoció que el Real Unión había impuesto su ritmo durante el primer tiempo. El Lugo no sostuvo la agresividad competitiva que había caracterizado sus anteriores partidos y lo pagó ante un adversario que atacó mejor los espacios y llegó con más determinación a las disputas.
La autocrítica del técnico no se limitó al marcador. Los dos primeros goles nacieron de saques de esquina: Azkune abrió el resultado en el minuto 13 y Jordi Pola devolvió la ventaja a los locales en el 70, después de que Alan Godoy hubiese establecido el 1-1. Borja admitió que su equipo, habitualmente fiable en esas situaciones, sufrió esta vez dos golpes a balón parado que terminaron siendo decisivos.
La reacción después del descanso no alcanzó
El técnico también rescató un tramo de la segunda parte. Con la entrada de Godoy, el Lugo encontró mayor verticalidad y alcanzó el empate gracias al pase de Pere Haro y a la definición del delantero. El partido ofreció entonces una oportunidad para cambiar el desenlace, aunque Embadje tuvo que intervenir en situaciones claras del Real Unión.
Según el análisis posterior del entrenador, al equipo le faltó pausa en algunos momentos con el 1-1 y no siempre interpretó bien la presión tras perder la pelota. De ahí que la reacción ofensiva conviviese con demasiadas concesiones. El Lugo había logrado volver al partido, pero no consiguió hacerlo suyo.
El tercer gol y una decisión que Borja asume como error
El 2-1 dejó al líder obligado a arriesgar. En el minuto 81, el Real Unión marcó el tercero tras una acción de salida de balón en la que el equipo lucense quedó mal colocado y tomó una decisión equivocada, según explicó su entrenador. Borja señaló esa jugada como un fallo propio importante, distinto de los problemas anteriores en el balón parado.
Sin embargo, el técnico no plantea abandonar la construcción desde atrás por una noche desafortunada. Su lectura distingue entre el modelo y las decisiones tomadas dentro de ese modelo: el Lugo seguirá intentando progresar mediante el juego combinado, pero necesita mejorar la ejecución y reconocer cuándo asumir o evitar determinados riesgos.
Sin excusas arbitrales y con Mérida en el horizonte
El gol anulado a Kike Hermoso en los primeros minutos también apareció en su comparecencia. Borja dejó abierta la posibilidad de que hubiese contacto suficiente para señalar falta en el salto, pero no utilizó la acción como explicación de la derrota ni como reproche al colegiado.
Tras ocho partidos sin perder, el Lugo se marchó del Stadium Gal con cuatro goles en contra y una primera derrota que no le arrebata la cabeza del grupo 1 de Primera Federación. El entrenador prefirió cerrar el episodio sin dramatizar y dirigir ya la atención al próximo compromiso ante el Mérida.
Para el líder, lo fundamental será comprobar si este correctivo sirve para recuperar lo que faltó en Irún: intensidad, solidez en el área y mejores decisiones cuando el partido cambia de guion. La crónica del 4-1 frente al Real Unión explica cómo se desarrolló el encuentro, mientras que la victoria anterior ante el Fabril muestra el contraste entre las dos últimas jornadas.
Las declaraciones posteriores al encuentro fueron recogidas por El Progreso de Lugo.
