El Juventud de Torremolinos volvió a demostrar que en El Pozuelo se compite a su ritmo. Orden, colmillo y pegada para desactivar a un Sevilla Atlético que arrancó con ambición, pero acabó cediendo ante el empuje local y la noche inspirada de Pito Camacho.
Un inicio con intención y premio temprano
El plan del Torremolinos fue claro desde el pitido inicial: presión alta, circulación rápida y profundidad por bandas. La primera advertencia llegó pronto con una doble ocasión que obligó al meta visitante a intervenir. El gol era cuestión de tiempo y apareció a los 24 minutos, cuando Cristóbal atacó el primer palo tras un envío preciso de Pito Camacho para abrir el marcador y encender a la grada.
Camacho, omnipresente antes del descanso
El delantero local fue un tormento constante. Antes del intermedio, estrelló un balón en el travesaño y vio cómo el colegiado anulaba un tanto en el añadido por posición antirreglamentaria. El Torremolinos mandaba en el juego y en las áreas, mientras el filial sevillista intentaba sostenerse con orden y transiciones rápidas.
El balón parado sentencia
Tras la reanudación, el guion no cambió. El equipo de casa mantuvo el control y golpeó donde más duele: a balón parado. En el minuto 70, Pito Camacho se elevó con autoridad para cabecear un córner y firmar el 2-0 definitivo. Un gol que reflejó la superioridad local y dejó tocado al conjunto visitante.
Solidez atrás y oficio para cerrar el partido
El Sevilla Atlético buscó una reacción con alguna acción aislada, incluida una falta peligrosa, pero se topó con una defensa bien plantada. El Torremolinos gestionó la ventaja con oficio y pudo incluso ampliar la renta en el tramo final, cuando Camacho rozó el triplete con un remate que se marchó alto.