El Leganés ya trabaja con Luis Carrión después de cerrar el domingo 18 la etapa de Rubén Albés. El técnico gallego dejó un balance de tres victorias, dos empates y cinco derrotas en diez jornadas de LaLiga Hypermotion: once puntos. El relevo tiene fecha y cifras; su eficacia todavía tendrá que demostrarse.
El club pone el foco en el juego
En la presentación del lunes, Eduardo Cosín describió una “crisis de identidad” que había terminado afectando a los resultados. La explicación del presidente, recogida también por AS, eleva la exigencia del cambio: no basta con una reacción emocional durante unos días.
Carrión firmó hasta final de temporada. La comunicación de su llegada confirma que estará acompañado por Mikel Rico y Sergio Dorado. Su primera tarea es que la plantilla reconozca las situaciones que quiere buscar y aquellas que necesita evitar.
La responsabilidad alcanza a quienes siguen
La salida de un entrenador cambia la referencia del vestuario, pero conserva buena parte de los problemas sobre el terreno de juego. La presión requiere coordinación; la salida de balón necesita apoyos; llegar con más jugadores obliga a proteger mejor la pérdida. Ninguno de esos ajustes se resuelve solo con una firma.
El margen de mejora existe porque el curso está lejos de terminar. También hay un riesgo: confundir la novedad con una solución completa y volver a depender únicamente del acierto de una jornada. La regularidad exige que el equipo mantenga ciertas respuestas incluso después de recibir un gol.
El balance oficial de Albés deja un punto de comparación claro. A Carrión se le juzgará por los siguientes resultados y por la evolución que el club ha utilizado para justificar el relevo. Cambiar al entrenador ya está hecho. Cambiar el funcionamiento es el trabajo que empieza ahora.
Foto de archivo: Miguelazo84 / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0.
