Opinión · El Descuento
El 15-1 del Benjamín A del Deportivo ante el Santa María del Mar, confirmado por el club en su información del miércoles, debería provocar una conversación que dure más que el resultado. No sobre la conducta de esos niños: un marcador no permite juzgarla. Sobre qué les estamos ofreciendo los adultos cuando organizamos la competición.
La desigualdad no empieza en el decimocuarto gol
Iván Antelo expuso en La Voz de Galicia que uno de cada tres partidos de niños analizados en A Coruña terminaba con un equipo por encima de diez tantos. Es un dato de ese trabajo, circunscrito a su ámbito; no una estadística que podamos extender a todo el fútbol gallego.
El ejemplo de ayer basta para plantear el problema. Un equipo puede hacer bien su trabajo, competir de acuerdo con las reglas y encontrarse un rival al que supera ampliamente. Pedir al niño que resuelva esa diferencia deteniéndose ante la portería traslada la responsabilidad al último eslabón.
Quienes agrupan equipos, fijan formatos y evalúan las primeras jornadas tienen más herramientas. Si un partido pierde la incertidumbre muy pronto, la organización debería preguntarse qué aprende cada participante: quien apenas puede intervenir y quien apenas encuentra una dificultad que resolver.
Ocultar la goleada no arregla el partido
Limitar su difusión podría reducir una parte de la exposición. Pero dejar de enseñar una cifra no equilibra el balón, los duelos ni las oportunidades. La revisión debe llegar al diseño de los grupos y a la posibilidad de ajustar niveles, con criterios claros que permitan competir sin convertir las primeras diferencias en destinos permanentes.
Tampoco sirve una solución que encierre a los menos fuertes en una categoría sin salida. Formar incluye mejorar, cambiar de nivel y encontrar adversarios que obliguen a pensar. El equilibrio debe revisarse, no darse por resuelto el día que se publica el calendario.
La victoria también necesita una medida
Hay espacio para reconocer un buen partido sin presentar cada diferencia de diez goles como una exhibición que celebrar sin más. Entrenadores, familias, clubes y medios decidimos qué valor premiamos cuando contamos estos encuentros.
El 15-1 ya está jugado. El próximo emparejamiento todavía puede pensarse mejor. Ahí empieza la responsabilidad de los adultos.
Foto de archivo: Albert galiza / Wikimedia Commons · CC BY-SA 3.0.
