El Compostela ha encontrado una respuesta ofensiva más allá del delantero. Dani González estrenó su cuenta goleadora oficial con la camiseta blanquiazul con dos tantos ante el Atlético Astorga y añadió el pase del primer gol. Su intervención en el 4-1 abre una pregunta para la visita al Llanera: cuánto puede ganar el equipo cuando el peligro también llega desde atrás.
Un doblete con dos momentos muy distintos
La crónica oficial del club sitúa sus goles en los minutos 38 y 93. El primero amplió la ventaja antes del descanso; el segundo cerró el resultado. Antes había asistido a Buba en el 1-0. No fue una aparición aislada en el área, sino una participación en tres de los cuatro tantos.
El centrocampista llegó este verano desde el Arenteiro, una incorporación recogida tanto en el seguimiento del mercado del Compos como en los registros de plantilla de La Preferente. Su última actuación muestra una utilidad que va más allá de dar continuidad al balón.
Lo difícil empieza después del gran partido
Repetir dos goles cada jornada sería una exigencia sin sentido. Repetir la intención de llegar, combinar y acompañar al punta sí es un objetivo razonable. Si los defensas deben vigilar al rematador y a un segundo jugador que aparece por dentro, aumentan las decisiones que tienen que tomar.
Ese beneficio depende del equilibrio. Llevar más gente al área obliga a proteger mejor la pérdida y a elegir cuándo subir. El partido del sábado 24, a las 17:00 en el campo del Llanera, permitirá comprobar si esa amenaza se sostiene en otro escenario.
El Compos ya ha encadenado dos victorias y prepara el cambio de superficie. Dani le ha añadido una vía de gol. Convertirla en un recurso habitual, sin vivir pendiente de otro doblete, es el siguiente paso.
Foto de archivo: Estevoaei / Wikimedia Commons · CC BY-SA 4.0.
