Javi Rodríguez convirtió una tarde bloqueada en una victoria del Celta y Andrei Radu la protegió cuando el Alavés apretó de verdad. El equipo de Claudio Giráldez ganó 2-1 en Balaídos, sumó su segundo triunfo en LaLiga y encontró una respuesta inmediata al golpe europeo ante la Juventus. Ferran Jutglà abrió el marcador, el defensa de Poio amplió la ventaja y Hugo Novoa devolvió la incertidumbre en un final que obligó al portero celeste a sostener los tres puntos.
El 2-1, los goleadores y los minutos constan en la ficha oficial de LaLiga y coinciden con la crónica publicada tras el encuentro por Radio Vigo. El desenlace también respondió a una de las preguntas planteadas en la previa de M90: el Celta logró convertir su competitividad en una victoria, aunque necesitó sufrir hasta el último balón.
Un primer tiempo sin premio para el Alavés
Giráldez volvió a mover el once en un calendario comprimido. Radu ocupó la portería, con Javi Rodríguez, Yoel Lago y Sebastián Cáceres en la estructura defensiva; Sergio Carreira y Hugo Burcio completaron los carriles, mientras Ilaix Moriba, Hugo Álvarez, Driouech, Swedberg y Jutglà formaron el resto del equipo inicial.
La primera mitad tuvo poco ritmo ofensivo por parte del Celta. El Alavés encontró mejores aproximaciones y obligó a Radu a intervenir, especialmente en una acción de Lucas Boyé. El portero rumano evitó que la superioridad visitante en las áreas se trasladase al marcador. Al otro lado, Sivera apenas tuvo trabajo antes del descanso.
La igualdad no describía un Celta dominante, pero sí mantenía el partido al alcance de un ajuste. Giráldez lo buscó con la entrada de Aleix Febas y Javi Rueda. El equipo ganó movilidad, adelantó su circulación y consiguió atacar espacios que habían permanecido cerrados durante el primer tiempo.
Javi Rodríguez cambia el guion
El primer golpe llegó en el minuto 53. Javi Rodríguez apareció por dentro desde la defensa y encontró a Jutglà con un pase que dejó al delantero en posición de remate. El atacante finalizó de primeras para superar a Sivera y poner el 1-0. La jugada resumió el cambio: más agresividad para progresar y una llegada desde atrás capaz de alterar las referencias del Alavés.
El propio Javi Rodríguez volvió a romper el partido en el 71. Avanzó hasta el área, superó rivales y resolvió con un disparo cruzado. Su gol dio al Celta una ventaja de dos tantos y completó una participación decisiva: asistencia en el primero y firma del segundo. Más que una irrupción aislada, su despliegue ofreció una salida a un equipo que había pasado demasiados minutos sin profundidad.
Con el 2-0, el Celta pareció tener el partido controlado, pero el Alavés no se retiró. Hugo Novoa recortó distancias en el minuto 87 con un remate de zurda que entró tras tocar el travesaño. La acción cambió de nuevo el tono del encuentro y abrió un tramo final de defensa urgente para los vigueses.
Radu conserva el trabajo hecho
La victoria no quedó asegurada hasta las últimas intervenciones de Radu. El guardameta respondió a un cabezazo de Boyé tras un envío de Novoa y volvió a aparecer en el añadido ante otro remate aéreo. Radio Vigo detalló esas dos paradas, que impidieron que el empuje final visitante borrase la ventaja construida por Javi Rodríguez.
El 2-1 deja dos lecturas complementarias. El Celta sigue necesitando más continuidad con el balón, porque durante muchos minutos no consiguió imponer su ataque. Al mismo tiempo, demostró que puede ganar un partido incómodo cuando sus futbolistas diferenciales aparecen en momentos concretos. Javi Rodríguez creó la ventaja; Radu hizo que sobreviviera.
La victoria eleva al Celta a 11 puntos después de nueve jornadas y le permite encarar el siguiente compromiso europeo con una respuesta competitiva. No fue una tarde de control absoluto, sino de impacto en las áreas: justo el terreno en el que se le habían escapado demasiados puntos durante el comienzo de temporada.
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