El regreso de Miguel Rodríguez a Balaídos tiene una paradoja. Fue uno de los futbolistas más precoces de la cantera del Celta, llegó al primer equipo antes de cumplir los 18 años y en 2024 recibió ficha de la primera plantilla. Este domingo vuelve a Vigo con el Deportivo Alavés, pero con solo once minutos disputados en las ocho primeras jornadas de Liga. El extremo de Redondela, que tantas expectativas despertó en A Madroa, sigue buscando continuidad.
De Redondela al primer equipo con 17 años
Miguel entró en el Celta con diez años, después de comenzar en el CD Choco. Su facilidad para marcar en categorías inferiores y su progresión con las selecciones españolas lo convirtieron pronto en un nombre conocido dentro del fútbol base gallego. Debutó en Primera División en octubre de 2020, con 17 años, como recuerda la propia memoria deportiva del Celta.
En abril de 2023 vivió otra fecha importante: marcó su primer gol con el primer equipo en Sevilla, después de entrar desde el banquillo, y participó en la reacción que llevó al Celta al 2-2. Meses después, en enero de 2024, la entidad anunció que pasaba a tener ficha del primer equipo y el dorsal 24, después de disputar once partidos de Liga y cinco de Copa en aquella campaña hasta esa fecha.
El regreso de un futbolista que ahora necesita minutos
La carrera siguió fuera de Vigo, con una etapa en el FC Utrecht y su posterior incorporación al Alavés. El presente es muy distinto al de aquel joven al que se le abrían las puertas del primer equipo celeste. Según el balance publicado este fin de semana por AS, solo ha participado en once minutos de Liga con el conjunto vitoriano, repartidos entre tres encuentros.
Es una cifra que debe interpretarse en su contexto. Miguel no ha dejado de tener talento ni recorrido por no jugar; sí necesita una secuencia de oportunidades que le permita transformar sus condiciones en rendimiento estable al máximo nivel. Su entrenador, Quique Sánchez Flores, mantiene expectativas sobre lo que puede aportar, pero por ahora no le ha dado continuidad en las alineaciones.
Balaídos, un escenario con memoria
El Celta–Alavés de este domingo reúne a varios futbolistas que conocen bien Vigo. Jonny Otto y Denis Suárez también están en el conjunto visitante, aunque para Miguel el partido tiene otro significado: es su primer regreso a Balaídos como jugador de otro equipo. Allí pasó buena parte de su formación, se ganó la oportunidad de competir en Primera y vivió la ilusión de dar el salto definitivo.
Las cuentas deportivas son menos sentimentales: Miguel parte como alternativa desde el banquillo y su participación dependerá de las decisiones de Quique Sánchez Flores. No sería riguroso presentar como seguro que tendrá minutos ante su antiguo club. Pero la convocatoria sitúa de nuevo a uno de los canteranos más precoces del Celta frente al lugar en el que comenzó su carrera profesional.
Un camino que todavía está abierto
La historia del extremo redondelano recuerda que debutar pronto no garantiza una trayectoria lineal. El salto del fútbol juvenil a Primera, la competencia en plantillas profesionales y los cambios de club obligan a reinventarse. Lo que en 2020 parecía una carrera lanzada necesita hoy algo mucho más concreto: jugar.
En M90 hemos seguido historias de canteranos gallegos que buscan sitio lejos de su club de origen, como Manu Fernández en el Cádiz y Dro Fernández en el PSG. La de Miguel tiene un matiz propio: regresa al estadio donde ya demostró que podía jugar en Primera, mientras intenta volver a hacerlo con regularidad.
Imagen de archivo: Miguel Rodríguez durante su etapa en el FC Utrecht.
