Hugo Álvarez necesitó 18 minutos para marcar su primer gol en la Europa League, pero acabó la noche sin poder celebrarlo. La Juventus remontó en Balaídos (1-2), dejó al Celta sin puntos después de dos jornadas y convirtió uno de los mejores momentos del futbolista ourensano en una alegría incompleta. Su lectura posterior no se detuvo en la satisfacción personal: lo que más le dolía era haber competido de tú a tú con un grande y no llevarse nada.
Un gol nacido de lo que se trabaja en Afouteza
El 1-0 llegó en el minuto 18 después de una combinación colectiva que encontró a Hugo Álvarez en posición de remate. Fue una de las mejores secuencias ofensivas del Celta y el futbolista quiso repartir el mérito entre sus compañeros. Ante los micrófonos de Movistar explicó que el equipo ensaya habitualmente movimientos de ese tipo y agradeció la facilidad con la que le habían permitido finalizar.
La jugada mostró una de las virtudes del Celta de Claudio Giráldez: la capacidad para encontrar ventajas mediante asociaciones y llegadas coordinadas, incluso contra rivales de mayor presupuesto. No fue una acción aislada de inspiración individual, sino un gol construido a través del juego colectivo.
La distancia entre competir y puntuar
La primera ventaja no bastó. Woltemade empató en el minuto 58 y Kolo Muani completó la remontada en el 90+2. Dos goles encajados en acciones que castigaron errores defensivos y una nueva derrota europea para un equipo que había mostrado argumentos para llevarse al menos un punto.
Hugo resumió su frustración con una frase que pronunció tras el partido: «No nos merecíamos este resultado». Su análisis fue más allá de esa sensación de injusticia: reconoció la necesidad de afinar en los detalles y, sobre todo, transformar las ocasiones en goles. El Celta genera llegadas, pero en el comienzo de la competición le está faltando rentabilizarlas.
Javi Rueda dejó un diagnóstico compatible desde otro ángulo. El carrilero admitió que él mismo había desperdiciado oportunidades claras y planteó el encuentro como un posible punto de inflexión. El mensaje común no consiste en conformarse por haber jugado bien frente a la Juventus, sino en utilizar esa actuación para corregir lo que impide ganar.
El calendario no concede tiempo para lamentaciones
El Celta ha perdido sus dos primeros compromisos de la fase de liga europea. Quedan seis partidos y la clasificación sigue abierta, pero el margen para continuar acumulando buenas sensaciones sin puntos se reduce. Hugo defiende que el equipo debe mantener la propuesta y aprovechar mejor las oportunidades, una exigencia que cobra especial valor después de otra noche decidida en los minutos finales.
El siguiente compromiso es inmediato: el Deportivo Alavés visita Balaídos el domingo. Al futbolista ourensano no le inquieta el escaso descanso entre competiciones; considera que la juventud y la ambición de la plantilla permiten afrontar ese ritmo. Giráldez prepara ese partido con cinco futbolistas en la enfermería, una dificultad añadida a la carga de encuentros.
Para Hugo Álvarez, el gol ante la Juventus ya tiene un lugar propio en su trayectoria. Lo que todavía espera es que el crecimiento individual se traduzca en una victoria colectiva. El desarrollo del 1-2 ante la Juventus dejó claro que el Celta dispone de juego para competir, pero necesita que ese fútbol sobreviva también a los últimos minutos.
