Desde 1959, a través del Diario Marca, el fútbol español viene reconociendo el papel de los porteros menos batidos a lo largo de las temporadas. En su momento fue una iniciativa fantástica pues siempre ha dado la sensación de que la figura del guardameta ha tenido menos reconocimiento que el de otras posiciones. Ejemplo lo tenemos en la escasez de arqueros que ha habido a lo largo de la historia en los premios a los mejores jugadores de cada temporada al nivel internacional. Unai Simón, con un Mundial excepcional, rozando la perfección, no suena como Mbappé o Yamal para el balón de oro 2026. Fueron vivencias que tuvieron otros como Buffon o Casillas. Aquel primero otorgado a Yasin fue un espejismo.
El Zamora y los cambios de criterio
Volviendo al fútbol español, el mismo Diario ;Marca, haciendo una retrospectiva, decidió dar su Zamora a los porteros anteriores a 1959 que, según su criterio, fueron los menos goleados.
Precisamente, su valoración fue mudando con las temporadas. El aspecto más significativo de su reinterpretación fue el tiempo en portería de un guardameta a lo largo de cada liga. Desde el 50 por ciento de los partidos disputados sobre el total de posibles se pasó al casi 75. Es lógico porque dada la especificidad del puesto, debe de haber una exigencia presencial. No sería justo que aquel portero que disputara un partido y no recibiera goles fuese considerado mejor que aquel que juega todos los de la temporada aunque supere la media del gol por partido.
Por otro lado, el medio tampoco computa como partidos aquellos en los que los metas no alcanzan un tercio de cada choque. Si un portero fuese sustituido en todos las jornadas ligueras en el minuto 59 y le hubiesen encajado un número mínimo de goles figuraría con cero partidos disputados.
El debate sobre los minutos disputados
Hablando con distintos historiadores siempre he detectado reticencias al criterio del Diario Marca, fundamentalmente en cuanto a la baja exigencia en partidos de la primera época y al reconocimiento de premio de forma retrospectiva a aquellos que jugaron con anterioridad a 1959.
Lo más habitual en el criterio de los estudiosos es establecer un mínimo que llegue al 75 o al 80 por ciento de los minutos posibles en liga. Es una factor muy importante el aplicar el criterio de los minutos en lugar del de partidos para aprovechar con un mayor grado de justicia el trabajo del cancerbero, sin que se pudiera producir la paradoja comentada, más que improbable, pero factible, de una sustitución en el minuto 59 de todos los partidos.
Nueve temporadas con otros candidatos al Zamora
Aplicando un criterio del mínimo de 80 por ciento de partidos jugados sobre el ciento por ciento de los posibles habría nueve metas que ganaron el premio gracias a la poca exigencia en el número de partidos jugados. Además, en uno de ellos, el ganado por Manzanedo, su número de partidos y su media de tantos recibidos por partido fue inferior a la de Amador (Hércules).
1930/31, otorgado a Zarraonaindía (Arenas) con 27 goles en 14 partidos, pero debería ser para Solà (Racing), que recibió 34 en 17 partidos, conjuntamente con Florenza, del descendido Europa, con 36 en 18.
1933/34, concedido a Blasco (Athletic) con 21 goles en 14 partidos, pero bien podría ser para Tiburcio Beristáin (Donostia) al que le marcaron 30, pero jugando tres partidos más que su colega del eterno rival. Solo perdió un partido de liga.
1953/54, dado a Menéndez (At. Madrid), que habiendo jugado 22 encuentros recibió 24 dianas, pero con más de un 80 por ciento de partidos jugados estuvo Otero (Deportivo), que siguiendo la estela del mítico Acuña recibió 35 tantos en 25 partidos.
1963/64. Vicente (R. Madrid) fue el beneficiado jugando la mitad de la liga. 10 goles en 15 partidos fue su aval, aunque tal vez hubiese sido más justo reconocer al gallego Pazos (Elche) con 21 goles en 25 juegos.
1965/66. Fue entregado a Pesudo (Barcelona) por sus 15 goles en 22 choques. El menos batido con un mínimo del 80 por ciento de los minutos posibles fue Betancort, que jugó todos y recibió 30 tantos, a una media de uno por partido.
1966/67. Betancort (R. Madrid) fue quien tuvo el premio con los mismos números que Pesudo un año antes. Más exigencias tuvo Sadurní (Barcelona), que jugó 28 partidos y le encajaron 28 tantos.
1967/68. Quien salió mejor parado de los criterios laxos fue Junquera (R. Madrid), en perjuicio de Sadurní (Barcelona), que repitió sus números del ejercicio anterior, y de Iribar (At. Bilbao), con un 25 en 25.
1974/75. Ganó Sadurní (Barcelona) tomando 19 goles en 24 partidos. No llegó al 75 por ciento de partidos jugados. Por mayor número de minutos debió haberlo ganado D’Alessandro (Salamanca) por haber recibido 29 tantos en 34 choques. Jugó todos los minutos del torneo.
1978/79. Lo obtuvo Manzanedo (Valencia) por sufrir 26 tantos en 25 choques. Quien menos recibió superando el 80 por ciento de minutos, incluso con una menor media de goles recibidos, fue Amador (Hércules) con 29 goles en otros tantos partidos.
Datos: Carlos Castro.
