En la memoria del Celta-Juventus hay un delantero que merece salir del fondo de la fotografía: Benni McCarthy. El sudafricano marcó dos de los cuatro goles de aquella noche del 9 de marzo de 2000 en Balaídos. Con el regreso del equipo italiano a Vigo, su nombre vuelve a explicar cómo se cerró una de las grandes eliminatorias celestes.
El Celta necesitaba remontar el 1-0 de la ida. El 4-0 de vuelta cambió por completo el cruce y dejó un 4-1 global. Los registros de UEFA y la documentación histórica de la propia Juventus coinciden en los dos tantos del delantero, en los minutos 47 y 68.
El jugador que ensanchó una ventaja histórica
Antes habían llegado el gol inicial de Makelele y el tanto en propia puerta de Birindelli. McCarthy convirtió el comienzo del segundo tiempo en otro golpe para los visitantes y completó después el marcador.
La secuencia importa: no todos los goles de una goleada cuentan lo mismo. Sus dos apariciones transformaron una ventaja que ya daba el pase en una distancia mucho mayor. El delantero asumió el papel que cualquier equipo necesita en una noche exigente: convertir sus oportunidades en un resultado que deje menos margen al rival.
Un recuerdo que pertenece a todo el equipo
El fútbol de aquel Celta suele evocarse a través de Mostovoi, Karpin o Gustavo López. Detenerse en McCarthy permite ampliar la mirada y recordar que la calidad de una generación también necesita quien termine las jugadas.
El precedente no decide el partido de este jueves ni obliga a repetirlo. Sí explica por qué el nombre de la Juventus despierta una emoción particular en Balaídos. Dentro de esa memoria colectiva, el sudafricano conserva dos firmas que siguen siendo perfectamente legibles.
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Fuentes: UEFA, ficha del Celta-Juventus de 2000 y Juventus, documentación histórica de partidos europeos.
