Es obvio que la trascendencia no es la misma, pero la similitud inversa se repitió este fin de semana en A Madroa. Para encontrar la referencia inicial habría que retrotraerse al 13 de diciembre de 2020. El Deportivo aún no había asimilado el descenso a Segunda B tras el “caso Fuenlabrada” y menos aún tener que verse las caras en partido liguero ante el filial del Celta. El primer duelo entre ambos tuvo lugar en Riazor, en la jornada 8 del grupo A-1 del tercer nivel del fútbol español, al que bajaban los coruñeses por tercera vez en su historia. Eran tiempos negros para los herculinos, que veían como su rival vigués disfrutaba de la Primera División tras pasar por una crisis que no fue la misma porque un chico llamado Iago Aspas se encargara de evitarlo. Años antes, en la casa blanquiazul,Vicente Celeiro hiciera lo mismo que el de Moaña en Vigo. Después del gol de Vicente nendría Lendoiro, el Súper Dépor y los títulos.
Volvamos a hace casi seis años. El choque entre el Deportivo y el Celta B acabó provocando otra crisis dentro de la crisis en la sede de la Plaza de Pontevedra. Alfon, que ya daba señales de su potencial, adelantó a los celestes a los 23 minutos y, aunque Borja Galán empató cuatro más tarde, el mismo Alfon sentenció al cuadro coruñés antes del descanso delante de 1.000 personas, pues al fútbol postpandémico de aquel año se accedía por sorteo.
La historia volvió a repetirse tres temporadas después en el mismo escenario, en la misma categoría, llamada ahora Primera Federación. Pablo Durán, superada la media hora de juego, puso patas arriba Riazor creando dudas sobre las posibilidades de ascenso del Deportivo. Al final, Imanol Idiakez fue capaz de sujetar la situación y llevó a los herculinos al ascenso.
El pasado sábado, dos días después de cumplirse la última de las dos afrentas deportivas del celtismo sobre el deportivismo, las deportivistas acabaron de vengarlas en A Madroa.
Dos campañas antes comenzara a cumplirse la devolución de la moneda con un gol de Marta Rico en el mismísimo Balaídos. El Deportivo B femenino derrotaba al primer equipo del Celta en su primer enfrentamiento de la historia en Vigo. El partido, que se había preparado como una fiesta, quedó marcado por una lluvia pertinaz que hizo patinar a las celestes en su coliseo de As Travesas. El Deportivo tenía a su primer equipo en Primera División y al segundo, con el Celta, en el cuarto nivel. Las celestes volvían al fútbol femenino tras haberle comprado la plaza al Mos. Ambos equipos ascendieron, aunque las celestes por debajo del Deportivo B.
La simetría inversa se consumó en la sexta jornada del grupo I de 2ª Federación. Celta y Deportivo B, igual que hace dos temporadas, vuelven a estar posicionados como candidatos al ascenso a una Primera Federación más extensa que las anteriores a partir de la próxima temporada. Habrá cinco ascensos, pero el momento de juego y resultados de ambos cuadros es muy diferente, como se vio en el duelo directo del sábado. El Deportivo B afrentó duramente al Celta con un 0-5 en el campo 2 de A Madroa y provocó el primer temblor en los cimientos del proyecto dirigido desde sus comienzos por Humberto Lede.
La trascendencia es menor, sin duda, y seguro que tampoco pasará nada en Casa Celta si las chicas no cumplen objetivos. Además del género, la gran diferencia entre la segunda afrenta del Celta Fortuna sobre el Deportivo A es que fue presenciada en vivo por 25.672 aficionados, y la del Deportivo B sobre el Celta A femenino la vieron, in situ, 653. Infelizmente, es la gran diferencia de seguimiento que hay en España, y en el mundo, entre el fútbol masculino y el femenino. Dos propuestas semejantes tratadas de manera extremamente desigual y con 50 años de prohibición (y de retraso) por el medio.