Sörloth abre el camino, un infortunio balear allana la ruta y Almada pone el broche a una tarde plácida para los rojiblancos
El Atlético de Madrid cumplió con el guion esperado y resolvió sin sobresaltos su compromiso liguero ante el Real Mallorca. Dominio territorial, colmillo en las áreas y eficacia en los momentos clave fueron los pilares de un triunfo que refuerza la hoja de ruta del equipo rojiblanco en la pelea alta de la tabla.
Inicio con mando y control
Desde el pitido inicial, el Atlético tomó el volante del partido. Con líneas altas y circulación paciente, los locales fueron empujando al Mallorca hacia su propio campo. La amenaza llegó pronto por las bandas, con profundidad constante y llegadas desde segunda línea que obligaron a los baleares a multiplicarse en tareas defensivas.
Sörloth, al sitio y al momento
El premio al dominio no tardó en llegar. Alexander Sörloth, siempre atento al espacio y al rechace, cazó una acción en el área para desnivelar el marcador. El gol asentó aún más a los de casa, que siguieron apretando sin perder el orden. El Mallorca resistía como podía, sostenido por su portero y por un bloque que no renunciaba a salir en largo cuando encontraba resquicios.
El paso por vestuarios no cambia el guion
Tras la reanudación, el partido mantuvo la misma inercia. El Atlético no levantó el pie y buscó ampliar la renta con paciencia. El segundo tanto llegó tras una acción desafortunada para los visitantes, un autogol que terminó de romper el partido y dejó a los rojiblancos con viento a favor.
Almada sentencia con talento
Con espacios y confianza, apareció la calidad. Thiago Almada firmó una acción de pura inspiración para cerrar el marcador y confirmar una victoria sin discusión. El Metropolitano disfrutó de un final tranquilo, con su equipo gestionando tiempos y sensaciones.
Mensaje claro del Cholo
El conjunto dirigido por Diego Pablo Simeone suma tres puntos de peso y deja claro que, cuando impone su plan y su intensidad, es un rival incómodo para cualquiera. El Mallorca, por su parte, se marcha con deberes pendientes y la certeza de que deberá seguir remando en la zona baja.
Victoria solvente, portería a cero y sensación de equipo engrasado. El Atlético hizo los deberes sin alardes, pero con la autoridad de quien sabe exactamente a qué juega.