El pasado sábado, en la rueda de prensa posterior al Racing-Pontevedra, Javi Vázquez hablaba de la importancia de marcar primero, de la ventaja que da hacerlo para terminar consiguiendo los tres puntos.
Sin quitarle la razón, porque el argumento es sólido, lo maravilloso del fútbol es que una pausa, una reflexión o la claridad de un entrenador cuando el partido está parado pueden ser decisivas para revertir esa aparente obviedad.
Sucedió, apenas unas horas después de aquella valoración, en la Tercera Federación gallega. Y no una, sino tres veces. La primera casi de inmediato, el propio sábado en O Carballiño. Las otras dos, el domingo en Barreiro y en el Alcalde Manuel Candocia.
Bruno Gómez cambia el Antela en Espiñedo
El Antela, equipo revelación en este comienzo de competición, viajó a Espiñedo. La pasada temporada estaba tres niveles por debajo del Arenteiro y en apenas unos meses se ha subido a las barbas de los verdes hasta derrotarlos en su propio campo.
El camino, en todo caso, estuvo lejos de ser sencillo. La pequeña marea blanquinegra —alrededor de 120 aficionados se desplazaron desde Xinzo para apoyar al equipo en el derbi— vio cómo el Arenteiro se adelantaba a los once minutos por medio de Edu Ferreira.
Antes del descanso, Carlos González tuvo que retirarse lesionado y dejó su sitio a Álex Cid. La elección de Bruno Gómez fue decisiva a tenor de lo que ocurrió después, al igual que la reorganización del equipo en el vestuario.
En la segunda mitad, Charli y Álex Cid dieron la vuelta al marcador en apenas dos minutos. El Arenteiro reaccionó y consiguió empatar, pero la inercia del Antela, la calidad de varios de sus futbolistas y ese espíritu competitivo que hace dos temporadas lo sacó de Primera Futgal para llevarlo hasta el fútbol estatal hicieron el resto. Charli firmó el 2-3 y completó su doblete.
La remontada confirmó el extraordinario arranque de un Antela que ya se ha instalado entre los equipos protagonistas del grupo. El 2-3 de Espiñedo dejó una de las grandes historias de la jornada.
Carril y Covelo cambian el guion en Barreiro
En Barreiro sucedió algo parecido. El Gran Peña estaba cerca de completar un mes sin ganar y enfrente tenía a un Atlético Arteixo que acostumbra a competir hasta el último segundo.
En el conjunto de Noé López aparece además uno de los nombres del arranque de campeonato: Frank Uwumiro, cedido por el Bergantiños, que abrió el marcador en el minuto 14.
Pero el descanso cambió el partido. Martín Blanco movió el equipo y dio entrada a Diego Covelo por Corbi. El Gran Peña empezó a empujar y Robert Carril firmó el empate en el 59.
El Arteixo volvió a golpear por medio de Antonio López en el 78 y pareció recuperar el control de la tarde, pero la respuesta viguesa fue inmediata. Carril hizo el 2-2 en el 83 y Covelo, una de las decisiones tomadas al descanso, apareció en el añadido para completar el 3-2.
Una remontada construida desde el banquillo y desde una segunda parte radicalmente distinta a la primera. El Gran Peña acabó llevándose un partido de cinco goles y alternativas constantes.
Stili voltea al Somozas
En el Alcalde Manuel Candocia se apuntaló el tópico periodístico de “un tiempo para cada equipo”. La Sarriana de Alberto Mariano, con un fútbol de progresión paciente y dominio prolongado de la posesión, se adelantó mediante una acción culminada por Adrián Rodríguez en el minuto 27.
Pero Stili cambió la perspectiva del encuentro en el descanso. Dio entrada a Bruno Bellas y David Carballo y el Somozas pasó a discutir el partido desde otra altura, con más capacidad para recuperar, asociarse y jugar en campo contrario.
El empate llegó en el minuto 62 por medio de Carlos López y, cuando la Sarriana parecía haber conseguido estabilizar de nuevo el choque, Lucas Fanego completó la remontada en el 87.
Era la primera victoria de la temporada para un Somozas que, precisamente ante uno de los conjuntos más potentes del grupo, encontró premio a una segunda parte completamente distinta. El 2-1 confirmó hasta qué punto el descanso había cambiado el partido.
El partido también se juega cuando el balón está parado
En el pasado Mundial volvió a quedar en evidencia cuánto puede cambiar un encuentro durante una interrupción. Las pausas de hidratación de tres minutos, fijadas a mitad de cada parte, permitían a los entrenadores corregir posiciones, cambiar comportamientos y romper dinámicas.
Si tres minutos pueden alterar el curso de un partido, mucho más puede hacerlo el descanso tradicional. Ahí no hay únicamente recuperación física. Hay vídeo, corrección táctica, lectura emocional, sustituciones y capacidad para detectar dónde está el partido que realmente se está jugando.
Arenteiro-Antela, Gran Peña-Arteixo y Somozas-Sarriana ofrecieron en un mismo fin de semana tres ejemplos distintos de la misma idea: marcar primero da ventaja, pero saber qué hacer durante los quince minutos en los que no rueda el balón también puede ganar un partido.
Resultados y cambios contrastados con las fichas oficiales y crónicas de los encuentros de la jornada 5 de Tercera Federación.