Javier Tebas se marchó de Balaídos con una impresión rotunda. El presidente de LaLiga puso en valor la transformación del estadio vigués durante las Jornadas Nacionales de Periodismo y Deporte celebradas este lunes en Vigo, en una mesa compartida con Marián Mouriño y Abel Caballero sobre el impacto de un club de Primera División en su ciudad.
“Me voy solo con una cosa: hay que pellizcarse. Yo me pellizco cuando veo que estas cosas se consiguen, se hacen y aquí el Ayuntamiento ha impulsado”, afirmó Tebas al referirse al proceso de reforma del estadio. Su conclusión fue todavía más gráfica: “Es increíble, esto es el fútbol que buscamos”.
El máximo responsable de LaLiga defendió que los clubes que no pertenecen al grupo de los gigantes económicos también necesitan infraestructuras a la altura para competir. “Aquellos equipos que no son los grandes clubes merecen que tengan instalaciones de primer nivel para poder competir contra todos”, añadió.
Mouriño: “Sentar las bases de los próximos 100 años del club”
La presidenta del Celta, Marián Mouriño, volvió a poner el foco en la alianza con el Concello de Vigo como una de las piezas centrales del nuevo proyecto institucional del club.
“Lo hemos hecho de la mano del Ayuntamiento, del alcalde, que lo tenía claro, que quería que Balaídos fuera un estadio del primer mundo, un estadio referente”, explicó Mouriño. La dirigente celeste recordó que, tras asumir la presidencia, una de sus prioridades fue construir una relación estable con el Concello alrededor de un proyecto común.
“Cuando asumí la presidencia nos sentamos, hablamos de un proyecto en común. Le pedí la confianza de sentar las bases de los próximos 100 años del club”, señaló.
En ese escenario, la concesión de Balaídos aparece como la pieza estructural. El Celta y el Concello formalizaron en septiembre un acuerdo por 50 años, ampliable hasta un máximo de 75, que abre al club un horizonte estable para desarrollar el estadio como activo deportivo, social y comercial.
Mouriño insistió en que era “muy necesaria la concesión” para transformar una instalación financiada con dinero público en “una infraestructura de todos y para todos” adaptada a las exigencias actuales del fútbol profesional.
Ese cambio ya se percibe también en la explotación interior del recinto. M90 ha analizado recientemente cómo Balaídos está dejando de ser un estadio limitado a los 90 minutos de partido, con nuevos espacios hospitality, restauración y áreas comerciales.
Caballero pone fecha al final de la reforma
Abel Caballero aprovechó la mesa para reivindicar el modelo seguido durante las obras, ejecutadas por fases y sin obligar al Celta a abandonar su estadio durante dos temporadas.
“Hicimos un campo maravilloso, lo estamos acabando. El Celta siguió jugando, no tuvimos que cerrar el estadio durante dos años. Lo hicimos con el Celta jugando y con la capacidad de habilitar grada a grada”, afirmó el alcalde.
Y dejó además una fecha concreta: “En el mes de enero el campo está acabado”.
La nueva Grada de Gol es el último gran frente de obra. Su avance tiene especial importancia porque enero albergará uno de los partidos más esperados del curso: el derbi frente al Deportivo. M90 ya informó de que la planificación de Gol apunta precisamente a ese tramo del calendario.
Caballero fue todavía más lejos al valorar el resultado arquitectónico exterior: “Por fuera, la estructura arquitectónica del campo de fútbol del Celta no tiene igual en el mundo”. Una afirmación que resume el tono de una intervención muy reivindicativa sobre una reforma larga, compleja y todavía en su tramo final.
Un estadio como palanca para competir
Más allá de la obra, la mesa dejó una idea común entre LaLiga, Celta y Concello: Balaídos se ha convertido en una pieza estratégica del crecimiento de la entidad. Tebas ya había destacado en anteriores actos el salto institucional del club y este lunes volvió a vincular directamente las infraestructuras con la capacidad de competir frente a entidades de mayor presupuesto.
La concesión a largo plazo refuerza precisamente esa dirección. El Celta ya tiene garantizado el uso del estadio durante medio siglo, con opción de prolongarlo hasta 75 años, y trabaja en un modelo que busca actividad los 365 días del año. El acuerdo permite proyectar la presencia celeste en Balaídos hasta 2101.
Con la reforma entrando en su última curva y la nueva concesión ya formalizada, el estadio se ha convertido en uno de los grandes símbolos del nuevo ciclo del club. Y esta vez el elogio llegó desde fuera: Tebas salió de Vigo “pellizcándose”.