El Viveiro sumó un punto ante el Céltiga, pero el 0-0 dejó dos lecturas muy distintas en Cantarrana. Los mariñanos comenzaron mejor y terminaron disponiendo de una última ocasión para ganar, aunque durante buena parte del encuentro fue Ayoub Atib quien sostuvo al equipo con varias intervenciones de enorme mérito.
El conjunto local salió con intención de mandar. Mateo Deán y Dani encontraron las primeras aproximaciones, pero el Céltiga fue ganando metros a medida que avanzó el primer tiempo. Sobrido avisó y Fran López obligó a Ayoub a intervenir antes del descanso.
Ayoub sostiene al Viveiro
El partido cambió de tono tras el paso por vestuarios. El Céltiga introdujo tres cambios y encontró más presencia cerca del área local. Arnosi tuvo una buena opción y Mateo Deán tuvo que sacar una pelota prácticamente sobre la línea.
Ahí apareció la figura del encuentro. Ayoub volvió a responder ante Fran López y más tarde realizó una parada espectacular a una chilena de Cellerino en una acción en la que el conjunto visitante reclamó que el balón había cruzado la línea. Según la crónica de La Voz de Galicia, el guardameta fue el principal motivo por el que el Viveiro llegó con vida al tramo final.
El 1-0 estuvo en la última jugada
El Céltiga había hecho méritos para marcar, pero el Viveiro también tuvo su bala. Jacobo rozó el gol de cabeza y, ya en el minuto 95, Carlos Teixeira recuperó una pelota con espacio para asistir dentro del área. Manu Táboas terminó atrapando el envío antes de que llegase el remate local.
El empate deja al Viveiro con continuidad tras haber llegado al partido después de estrenar su casillero de victorias en Elviña, pero mantiene una asignatura pendiente: todavía no ha conseguido marcar en Cantarrana esta temporada.
Un punto que sabe distinto para cada uno
Para el Céltiga, el 0-0 deja la sensación de haber estado más cerca del triunfo por volumen de ocasiones. Para el Viveiro, el punto tiene el sello inequívoco de su portero y permite seguir sumando en una categoría donde cada jornada está apretando más la clasificación.
El 0-0 fue también uno de los pocos marcadores sin goles de una mañana cargada de fútbol gallego. En Cantarrana, la pólvora faltó; las manos de Ayoub, no.