Noa García volvió al primer equipo de As Celtas dos temporadas después y lo hizo de la manera más exigente posible: entrando directamente en el once titular ante el Sporting de Gijón en Segunda Federación.
El fútbol base no siempre es una escalera recta. A veces obliga a bajar un peldaño para volver a subir con más fuerza. Noa García Mosquera, nacida en Pontecesures en 2007, acaba de completar precisamente ese recorrido con As Celtas.
La defensora había formado parte del primer equipo celeste en la temporada inaugural del proyecto femenino, la 2024/25. Entonces disputó más de mil minutos. Después, con el salto de categoría, pasó al filial, donde acumuló protagonismo y terminó convirtiéndose en una de las futbolistas con más minutos del equipo.
De líder del filial a titular en Segunda
El pasado curso cerró la Tercera Federación con 1.698 minutos, siendo una de las piezas más utilizadas de As Celtas Sporting. Este fin de semana recibió de nuevo la llamada del primer equipo y David Ferreiro no la utilizó como simple fondo de armario: fue titular frente al Sporting de Gijón.
El partido terminó 0-0, una cita que M90 ya contó en la crónica del duelo de A Madroa. Para Noa, sin embargo, significó algo más: su estreno en Segunda Federación y la confirmación de que el año en el filial no fue un paso atrás.
Un caso que explica para qué sirve una cantera
El recorrido de Noa resume bien el sentido de una estructura formativa. Llegó a As Celtas después de pasar por Ulla CF y Victoria CF, además de acumular experiencia con las selecciones gallegas y convocatorias con España sub-16. En lugar de quedarse bloqueada al subir el nivel competitivo del primer equipo, encontró minutos en el filial y volvió a ganarse una oportunidad arriba.
No es un caso aislado. As Celtas Sporting ya está alimentando de forma real al conjunto de Segunda Federación, mientras el filial mantiene su propio peso competitivo. M90 viene siguiendo ese crecimiento desde el gran arranque goleador del segundo equipo.
El regreso de Noa añade una capa distinta. No se trata de una promesa a la que se le concede un premio puntual, sino de una futbolista que ya estuvo arriba, bajó, compitió, acumuló minutos y volvió. En una cantera, ese camino también cuenta.