El Ferreira convirtió el partido ante el Antas en una despedida colectiva a Anxo Pérez «Anxeliño», una figura inseparable del club durante años. Después del homenaje llegaron los goles de Florines y Chomi para completar un 2-0 difícil de separar de todo lo vivido antes del pitido inicial.
Hay victorias que empiezan mucho antes de que ruede el balón. En O Baliño, el Ferreira salió a jugar después de mirar hacia un hombre que ya no estaba en el banquillo ni en el vestuario, pero cuya huella sigue allí. Anxo Pérez Martínez, «Anxeliño», histórico utillero del club de Pantón fallecido este verano, recibió el homenaje de la entidad, la plantilla, antiguos integrantes del equipo, aficionados y familiares.
El acto tuvo la sencillez que suelen tener las cosas importantes en el fútbol modesto: una camiseta con su nombre, una placa para la familia, un minuto de silencio y una ovación que convirtió el campo en un recuerdo compartido. Durante años, Anxeliño fue una de esas personas que sostienen un club sin aparecer en las alineaciones: preparar, ordenar, ayudar y estar.
De la emoción al partido
Después tocó competir. El Ferreira se impuso 2-0 al Antas con goles de Florines y Chomi y sumó su segunda victoria en las tres primeras jornadas del grupo 2 de Segunda Futgal. El triunfo deja al equipo de Manu Rodríguez en la zona alta y convierte una tarde ya especial en una de esas fechas que permanecen asociadas para siempre a un nombre.
El resultado tiene valor clasificatorio, pero la historia está en otra parte. M90 viene poniendo el foco en ese fútbol que normalmente queda fuera de los grandes focos, desde el arranque espectacular de Córgomo y Trives en Ourense hasta el 12-0 del Bergantiños B en la Tercera Futgal da Costa. El Ferreira aporta otra clase de historia: la de las personas que convierten un equipo pequeño en una comunidad.
El fútbol que no sale en las estadísticas
Un utillero no marca goles ni suma asistencias. Tampoco aparece en una clasificación. Pero puede estar antes que nadie cuando empieza el entrenamiento y seguir allí cuando todos se han ido. Esa parte invisible del fútbol explica por qué la pérdida de Anxeliño dejó un vacío tan profundo en Pantón.
El Ferreira seguirá jugando, ganando y perdiendo partidos. Este domingo ganó uno, se colocó segundo y sumó tres puntos. Pero el verdadero marcador de O Baliño fue otro: todo un club reunido alrededor de la memoria de una de las personas que ayudó a mantenerlo vivo durante años.
En una categoría donde cada jornada deja historias alejadas del escaparate profesional —como el atasco de cinco equipos en cabeza en la Segunda Futgal da Costa—, la del Ferreira recuerda por qué el fútbol aficionado sigue teniendo una dimensión que no cabe en una tabla.