El Arenteiro necesitó diecinueve partidos para volver a ganar. Más de siete meses separan aquel espectacular 6-3 al Avilés del pasado 7 de febrero de la victoria frente al Lalín en Espiñedo, resuelta en el tiempo añadido por Wiliams Fode. Entre medias hubo descenso deportivo, descenso administrativo, problemas económicos, un cambio de presidencia y una reconstrucción casi total del club.
La victoria ante el Lalín no fue, por tanto, un triunfo cualquiera. Cerró una secuencia de 18 compromisos oficiales consecutivos sin ganar y llegó en el decimonoveno partido posterior a aquella tarde de febrero. También dio los primeros puntos del curso a un equipo que había empezado la Tercera con derrotas frente al Barco y el Portonovo.
De los años de crecimiento a una caída brutal
El Arenteiro había construido durante años una historia difícil de imaginar cuando comenzó su escalada desde el fútbol autonómico. Los ascensos fueron elevando al equipo hasta Primera Federación y, por el camino, llegaron noches que quedaron grabadas en Espiñedo: los títulos gallego y estatal de Copa Federación, varias eliminatorias de Copa del Rey y victorias ante rivales de categoría superior.
El proyecto llegó incluso a plantearse escenarios de crecimiento institucional y de infraestructuras, pero la temporada 2025/26 cambió por completo el paisaje. El equipo cerró la liga con 22 derrotas y 28 puntos, último de su grupo, y certificó matemáticamente el descenso en la jornada 35 después de caer 0-4 ante el Cacereño.
La caída no terminó en el césped. Los problemas económicos derivaron también en un descenso administrativo que terminó enviando al Arenteiro directamente a Tercera Federación. El club pasó, en apenas unas semanas, de competir en la tercera categoría del fútbol español a afrontar una reconstrucción casi desde cero.
Un verano al límite
Argimiro Marnotes dejó la presidencia en medio de una situación económica crítica y el relevo terminó en manos de Francisco Vázquez. La entidad tuvo que resolver obligaciones económicas para garantizar su continuidad en competición y rehacer al mismo tiempo una plantilla prácticamente nueva.
También cambió el discurso deportivo. Marc Vidal asumió un grupo confeccionado a contrarreloj y ya antes del estreno liguero dejó claro que alrededor del equipo se había instalado una percepción muy negativa. En M90 contamos entonces cómo el técnico trataba de cambiar el guion de un Arenteiro reconstruido desde los cimientos.
La temporada tampoco arrancó con alivio. El Barco ganó 0-1 en Espiñedo en la primera jornada y el Portonovo se impuso 2-1 en Baltar en la segunda. La victoria seguía sin aparecer.
La última había sido aquel 6-3 al Avilés
Para encontrar el anterior triunfo había que regresar al 7 de febrero de 2026. Aquel día, el Arenteiro ganó 6-3 al Avilés en un partido desatado que parecía abrir una puerta a la reacción. No fue así.
Desde entonces, el equipo completó el tramo final de Primera Federación sin volver a ganar. A esa serie se añadió después la incomparecencia en la fase gallega de la Copa Federación, condicionada por la situación económica del club, y las dos primeras derrotas del nuevo campeonato.
En total, 18 compromisos oficiales sin una victoria. El siguiente, el decimonoveno, fue el del Lalín.
Un derbi con memoria
El rival tampoco era uno más. Arenteiro y Lalín recuperaban un enfrentamiento con historia en el fútbol gallego. Ambos llegaron a coincidir en Segunda B en la temporada 1987/88 y también compartieron categoría nacional en la vieja Tercera División de 1993/94.
Más de tres décadas después, Espiñedo volvió a recibir al conjunto dezano en un duelo que tenía bastante más peso del que podía sugerir una tercera jornada de liga.
Y el partido se complicó muy pronto para el Arenteiro. Awuley fue expulsado en los primeros minutos y el conjunto verde tuvo que jugar prácticamente todo el encuentro en inferioridad. El 0-0 parecía encaminarse hacia el final y prolongar una vez más la espera.
Fode rompe la espera
Marc Vidal introdujo a Wiliams Fode en la segunda mitad. El centrocampista, llegado este verano procedente del Villarrobledo, encontró el premio cuando el partido agonizaba. En el minuto 94 hizo el 1-0 y desató la celebración en Espiñedo.
Era su primer gol con el Arenteiro y también su primer tanto con un equipo gallego. Pero, sobre todo, puso fin a una espera que había empezado siete meses antes.
Marcó Wiliams Fode, estrenó su cuenta goleadora en el fútbol gallego y dejó abierta la imaginación para casi cualquier titular de la crónica.
El Arenteiro todavía tiene mucho camino por delante. Ha pasado en muy poco tiempo de competir en Primera Federación a intentar rehacerse en Tercera, con nueva presidencia, nueva plantilla y un proyecto que sigue levantándose sobre terreno inestable.
Pero después de dieciocho partidos sin ganar, Espiñedo volvió a celebrar.
Y esta vez Fode no fue solo un apellido.
Datos estadísticos e históricos: Carlos Castro Piñón.