Lucas Noubi y Bright Ede representan una parte importante del futuro del Deportivo, pero también una de las zonas donde más se nota el salto de exigencia a Primera. El club ha apostado por dos centrales de enorme proyección —21 y 19 años— y, como ya explicó José María Giménez al asumir su papel de referencia para los jóvenes, el proceso de crecimiento no va a ser lineal.
El error de Ede ante el Valencia quedó grabado porque terminó en el gol de Sadiq. En el caso de Noubi, el problema es menos concreto y más acumulativo: su inicio de temporada ha dejado acciones de mucho potencial, pero también demasiados momentos en los que ha sufrido en el duelo, la colocación o la toma de decisiones. En Getafe volvió a verse incómodo durante buena parte del partido.
Primera castiga cada duda
La diferencia con categorías inferiores es brutal. Un pase mal elegido, una salida a destiempo o medio metro perdido pueden acabar en ocasión clara. Ede ya lo comprobó en Riazor y Noubi lo está comprobando en varios tramos de este arranque. No significa que ninguno haya perdido valor; significa que el aprendizaje en la élite tiene factura.
El Deportivo sabía qué estaba comprando. Ede llegó con 19 años como una de las apuestas de futuro más fuertes del mercado y Noubi ya había despertado interés fuera de A Coruña antes de este curso. La proyección está ahí. Lo que todavía no está es la regularidad de un central hecho.
Giménez cambia el contexto
Ahí entra José María Giménez. El uruguayo aporta algo que no se puede entrenar: años de élite, lectura de partido y oficio. Su llegada permite que Noubi y Ede no tengan que crecer a la fuerza jugando siempre juntos ni cargando con toda la responsabilidad.
Hidalgo puede rotarlos, protegerlos según el rival y escoger cuándo acelerar su exposición. Frente a delanteros físicos, bloques que obligan a defender muchos metros o escenarios de máxima presión, tener a Giménez al lado reduce el margen de error y facilita que los jóvenes aprendan sin quedar señalados cada semana.
El uno por uno del empate en Getafe dejó precisamente esa diferencia: Giménez volvió a mostrarse como el central más fiable, mientras Noubi padeció más de lo deseable en un partido muy exigente en contactos y segundas jugadas.
Paciencia, pero también exigencia
Confiar en Noubi y Ede no significa mirar hacia otro lado cuando fallan. Ambos deben mejorar y competir por los minutos, porque el Deportivo ya no está en una categoría donde el proceso de formación pueda estar por encima del resultado. La clave está en distinguir entre un mal momento y un techo futbolístico.
Hoy los dos son proyectos de central con cosas por corregir. Mañana pueden ser activos muy importantes del club. Entre medias habrá errores, suplencias, rotaciones y partidos mejores y peores. Es parte del camino.
La ventaja del Dépor es que ahora puede acompañar ese proceso sin hipotecar la defensa. Con Giménez como guía, tiempo por delante y una estructura competitiva alrededor, lo razonable es pensar que Noubi y Ede irán a más. La exigencia será máxima, pero la confianza también debe serlo.
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