Álvaro Carreras fue protagonista involuntario de una de las imágenes más llamativas del estreno europeo del Real Madrid. El lateral ferrolano tuvo que esperar alrededor de dos minutos en la banda antes de poder entrar al terreno de juego ante el Inter, una demora que desconcertó al Santiago Bernabéu pero que responde a una de las novedades reglamentarias de esta temporada.
La escena llegó en el tramo final del partido, cuando Carreras estaba preparado para sustituir a Vinicius. El brasileño tardó más de los diez segundos establecidos para abandonar el campo y eso activó automáticamente el nuevo protocolo de sustituciones.
Diez segundos para abandonar el césped
La IFAB ha incorporado para la temporada 2026/27 un límite de diez segundos para que el jugador sustituido abandone el terreno desde que se muestra el cambio. Si ese plazo se supera, el futbolista que va a entrar no puede hacerlo de inmediato.
La sanción deportiva es clara: el suplente deberá esperar hasta la primera interrupción del juego una vez haya transcurrido al menos un minuto desde la reanudación. El objetivo de la medida es reducir las pérdidas deliberadas de tiempo en las sustituciones y mantener el ritmo de los partidos.
Carreras quedó atrapado por el reloj
Eso fue exactamente lo que ocurrió con el ferrolano. Carreras debía incorporarse al encuentro en torno al minuto 87, pero la demora en la salida de Vinicius obligó al árbitro a aplicar el protocolo. El lateral no pudo pisar el césped hasta aproximadamente el 89:04, una vez cumplido el minuto reglamentario y producida la siguiente detención del juego.
La situación provocó impaciencia en la grada porque el Real Madrid estaba afrontando los últimos minutos con el marcador todavía ajustado. Sin embargo, no se trató de una decisión discrecional del colegiado, sino de la aplicación literal de una norma que acaba de entrar en vigor y que todavía está generando situaciones poco familiares para jugadores y aficionados.
Una norma que los equipos tendrán que interiorizar
El matiz es importante. No basta con que transcurra un minuto: el suplente debe esperar además a que se produzca la primera interrupción posterior. Por eso una sustitución que en principio debía completarse en segundos puede acabar retrasándose bastante más si el balón permanece en juego.
Para los equipos, la consecuencia es evidente: las salidas lentas ya no solo pueden costar tiempo añadido o una amonestación, sino que pueden dejar al equipo momentáneamente con un futbolista menos. En partidos cerrados, y especialmente en los últimos minutos, el castigo puede tener un peso táctico considerable.
Un ferrolano en el foco europeo
Carreras, nacido en Ferrol y formado en etapas tempranas en el fútbol gallego, volvió así a aparecer en una noche de Champions aunque esta vez por una circunstancia reglamentaria. El lateral ya ha sido protagonista en M90 por su evolución en el Real Madrid y por el interés que ha despertado en grandes clubes europeos, como contamos cuando la Juventus preguntó por su situación.
Esta vez no hubo regate ni llegada por banda: tocó esperar. Y con la nueva norma, esperar demasiado al salir puede convertirse en un problema para el que entra.