El filial celeste firmó un 3-3 de carácter ante el Zamora CF en un partido que tuvo de todo: dominio, remontada visitante, expulsión y un gol salvador en el último aliento. En Abanca Balaídos, el fútbol volvió a demostrar que hasta que pita el árbitro no hay nada escrito.
Un primer acto con sello celeste
El Celta Fortuna salió mandón, con personalidad y balón. El premio llegó mediada la primera mitad: penalti forzado con inteligencia y definición fría desde los once metros para abrir el marcador. Con ventaja, el filial controló los tempos, se mostró sólido atrás y encontró el 2-0 en el añadido tras una acción a balón parado que parecía encarrilar la tarde.
El Zamora se agarra al partido
Cuando el descanso asomaba, el Zamora golpeó para no irse del encuentro. Ese tanto cambió el guion tras la reanudación. Los visitantes adelantaron líneas, ganaron metros y, con mayor presencia en campo rival, lograron igualar. El empuje tuvo continuidad y la remontada se consumó con el 2-3, dejando al filial contra las cuerdas.
Roja, resistencia… y fe hasta el final
El tramo final fue un ejercicio de supervivencia. Con un hombre menos por una expulsión muy protestada, el equipo de Fredi Álvarez tiró de orgullo y empujó más con corazón que con piernas. En el último córner, cuando el reloj ya quemaba, apareció el remate acrobático que desató la euforia: 3-3 y justicia poética para un equipo que nunca se rindió.
Un punto que sabe a victoria
El empate mantiene al Celta Fortuna en la zona noble de la tabla y refuerza una idea clara: este equipo compite siempre. Con personalidad, carácter y un punto de locura, el filial volvió a demostrar que en Balaídos nadie se va tranquilo.
Lo que viene
Los celestes ya piensan en la próxima jornada liguera, con la mirada puesta en seguir sumando y consolidarse entre los aspirantes en una Primera RFEF tan exigente como imprevisible.
Marcador final: Celta Fortuna 3-3 Zamora CF
Competición: Jornada 21 – Primera RFEF
Escenario: Abanca Balaídos (760 espectadores)