El Pontevedra CF ha firmado un arranque perfecto en Primera Federación, pero Rubén Domínguez no quiere que el pleno tape todo lo que todavía queda por construir. Después del 4-1 al Arenas en Baltar, el técnico granate celebró los seis puntos de seis, elogió la pegada de su equipo y, al mismo tiempo, insistió en que el margen de mejora sigue siendo enorme.
«Estamos contentos porque hacer seis de seis es muy complicado en esta liga, es dificilísimo ganar», resumió Domínguez tras la segunda victoria del curso. El entrenador recordó además que la plantilla cuenta con trece incorporaciones y que el objetivo inmediato sigue siendo convertir esas individualidades en un equipo cada vez más reconocible.
La pegada decidió un partido que el Pontevedra no terminó de controlar
Domínguez destacó la eficacia ofensiva como una de las claves del triunfo. El Pontevedra llegó al descanso con 1-0, pero el técnico ya había pedido a sus jugadores que no dejasen crecer al Arenas y que buscaran el segundo cuanto antes. En la reanudación llegaron los goles de Mba, Compa y Rui Pedro, y el marcador terminó reflejando una superioridad amplia.
Eso no evitó la autocrítica. El entrenador reconoció que, tras una primera parte muy controlada, el equipo pasó demasiado tiempo defendiendo en la segunda mitad por no tener suficiente continuidad con la pelota. «Tenemos que tener mayor control del juego y de la pelota para dañar», explicó, una lectura que encaja con la idea de un Pontevedra todavía en fase de construcción pese al excelente inicio.
«El Pontevedra de septiembre tiene que estar a años luz del de mayo»
El técnico granate quiso rebajar cualquier tentación de euforia. Las victorias ayudan a trabajar y «liberan las cadenas», pero no cambian el diagnóstico: el equipo tiene todavía mucho que mejorar. Su mensaje fue especialmente claro al proyectar la evolución que espera durante la temporada: el Pontevedra que termine el curso debe estar muy por encima del que ahora mismo acaba de sumar seis puntos de seis.
Ese discurso enlaza con la hoja de ruta que ya había marcado antes del estreno liguero, cuando situó la permanencia como primer objetivo y fijó los 45 puntos como primera barrera. Dos jornadas después, el equipo ha ganado los dos partidos y lo ha hecho de dos maneras diferentes: cerrando el estreno en Avilés con un 0-1 y goleando ahora al Arenas.
Baltar, el césped y el peso de la afición
Domínguez también valoró positivamente el estado del campo de Baltar. Después de una semana marcada por el traslado fuera de Pasarón, el entrenador incidió en que un buen césped favorece a un equipo con los perfiles técnicos que tiene el Pontevedra. La goleada terminó reforzando esa lectura en un escenario provisional que respondió bien a las necesidades del partido.
El técnico tuvo además palabras para la afición. Más de 1.500 seguidores acompañaron al equipo en Portonovo y Domínguez agradeció tanto a quienes estuvieron presentes como a quienes decidieron vivir el partido de otra manera. Su mensaje volvió a ser de unidad: «Los jugadores se van a matar por esta camiseta, nosotros nos vamos a matar por este escudo».
El Athletic B y el regreso esperado a Pasarón
El siguiente reto será el Athletic Club B y, si se cumplen las previsiones, supondrá el regreso a Pasarón. Domínguez ya mira hacia ese encuentro con la posibilidad de encadenar una tercera victoria consecutiva y, sobre todo, con la intención de que los trece jugadores nuevos empiecen a entender qué significa jugar en casa con el respaldo de la grada granate.
El Pontevedra ha empezado con seis puntos de seis, pero el mensaje desde el banquillo no cambia: competir, crecer y no confundir un gran inicio con un trabajo terminado. El pleno permite avanzar con más tranquilidad; la exigencia interna, por ahora, sigue intacta.
Foto: Pontevedra CF.